40 años de vida en comunidad

Este 2025 fue un año particular para el Centro Mariápolis de Alta Gracia, ya que celebró 40 años como una casa abierta a todos, que ofrece un ámbito de formación en la cultura de la unidad y de difusión de este espíritu. Miles de personas año a año visitan el predio, provenientes no solo de la zona aledaña sino de todo el país.

Por Comunidad Alta Gracia (Argentina)

A lo largo del año se llevaron a cabo diversas iniciativas, como la proyección de la película sobre la vida de Chiara Lubich para quienes trabajan actualmente en el Centro Mariápolis, un té-bingo familiar, un retiro para profundizar en la espiritualidad de la unidad, y hasta una muestra de arte (esculturas y pinturas) al aire libre organizado generosamente por el coordinador de un taller local, del que participaron cerca de 40 artistas de Alta Gracia y alrededores. Todos momentos en los que se pudo experimentar que el Centro Mariápolis es un espacio que acoge a todos, donde se construye efectivamente la fraternidad. Por esto es justamente que también el Concejo Deliberante de la ciudad lo ha distinguido con un reconocimiento, por la labor que desempeña en la comunidad. Todas ocasiones que despertaron el interés de los medios locales de comunicación, que le dieron difusión y visibilidad a 360°.

Como cierre, el 8 de noviembre hacia el mediodía, la casa comenzó a poblarse con más de 170 personas que se dieron cita para celebrar el tiempo transitado juntos. Reencuentros, recuerdos, emociones variadas, pero, sobre todo, gratitud. Gratitud por la obra de Dios, por un espacio que cobijó tantas vidas, que ayudó a cuidar el fuego del hogar y el fuego del amor y de la fe encendido en los corazones. Para la bienvenida, la providencia se hizo sentir con delicadeza a través de un sencillo presente: un llavero con la fachada de la casona, obsequio de un empresario amigo.

El almuerzo y la siesta transcurrieron entre los salones y entre los árboles, con largas conversaciones. La confluencia de todos a la tarde en el salón “Buena noticia” fue la ocasión para recordar los primeros pasos de la historia común, desde que la casa pasó de la Obra de Don Orione al Movimiento de los Focolares. También fue un momento para recordar a los protagonistas que ya no están entre nosotros, pero dejaron una huella en esta casa. Para seguir, en grupos más reducidos, visitamos algunos sitios que se han transformado en todos estos años: reformas de lo que ya estaba, construcciones nuevas a partir de las necesidades y con la colaboración de diferentes entidades o personas.

El momento culminante fue la celebración de la Eucaristía, presidida por el Cardenal Rossi y concelebrada por tres sacerdotes. La homilía del padre Rossi fue muy significativa:

“Las fechas importantes, los aniversarios son una buena ocasión para agradecer lo mucho recibido, para recordar cuántas cosas hemos sido capaces de hacer con la gracia de Dios, una buena ocasión para mejorar nuestro modo de amar y servir, y para arrepentirnos, si fuera necesario, de no haber estado a la altura de lo que se esperaba de nosotros. Aprender del pasado es una manera de reconocer nuestro lugar en la historia de nuestro pueblo y en la historia de la salvación. (…)

Y aunque son 40 años, tenemos que sentir que estamos en los comienzos, puesto que esa pequeña semilla que, ya ha brotado con fuerza, debe por un lado robustecer sus raíces para dar frutos más sustanciosos aún en su servicio, y por otro, debe estar siempre abierta al soplo del Espíritu para emprender con coraje los caminos nuevos que Él sugiere.

Tenemos que levantar la mirada hacia el horizonte, y poder ver con fidelidad y con creatividad el futuro que comienza ya hoy.”

No se puede dejar de mencionar al menos un fragmento del mensaje que llega de Margaret Karram y Jesús Morán, Presidente y Co-presidente del Movimiento de los Focolares:

“Han pasado 40 años desde que comenzó este ´Centro – Casa´ para cada miembro de la Obra de María y no solo, donde cada uno encontró la formación en el Ideal de la unidad; ¡quién sabe cuántos acontecimientos tuvieron lugar allí, en los que seguramente el Espíritu Santo ha inflamado muchos corazones! Que esta cita sea la ocasión para atesorar el pasado y mirar hacia adelante con impulso y confianza renovada.”

Muy sentidas las palabras de Aurora Grigor y Danilo Olivera, delegados del Movimiento de los Focolares en el Cono Sur, que, entre otras cosas, dijeron:

“Agradecemos a Dios por todos estos años de vida, por las alegrías y fatigas, por las sonrisas y las lágrimas, porque todo ha contribuido a la construcción de este ‘pequeño paraíso’ en medio de las sierras cordobesas.

Que María siga bendiciendo su casa, para que sea hogar para todos, en donde cada uno encuentre su lugar de descanso para el cuerpo y el alma, y que los momentos de familia vividos durante estos 40 años puedan ser un regalo para Dios de parte de sus hijas e hijos.”

Luego de la exquisita cena, con torta y brindis incluidos, servida con profesionalismo de parte de quienes hoy trabajan en el Centro Mariápolis, hubo un momento de festejo en familia, con la actuación de músicos invitados, algunos de la Obra y otros amigos, hasta de un mago hizo su presentación para grandes y chicos. 

Todos festejos que, sin duda, quedarán en nuestro corazón como un hito de agradecimiento y nuevo impulso.

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