Capítulo 14 – Avanzamos en nuestras charlas con Alessandra (Ala), con el telón de fondo de la fraternidad universal. Por eso abordamos la importancia de comprometerse con los otros en el bien común, cómo superar los avatares de los momentos cotidianos de resignación e incluso cómo cambiar la oscuridad propia y de los otros.
Por Alessandra (Italia) y Claudio Larrique (Uruguay)
—Charlemos de la importancia de comprometerse con los demás por el bien común.
—El bien común parece frío, distante. Para mí, el bien común es el hermano que está a mi lado, el que busca respuestas, el que busca abrazos sinceros.
El bien común empieza conmigo, es aprender el arte del equilibrio interior; el bien común empieza con mi indagación en mi corazón y viendo, sin miedo. Descubriendo poco a poco los miedos que guían mis decisiones, descubriendo una parte de mí cada día. Si encuentro el valor y la honestidad para mirarme así, poco a poco incluso la oscuridad encuentra la luz: poco a poco descubro que yo también puedo ser parte de un diseño que cobra color, y yo traigo un color, traigo mi corazón a lo que experimento, traigo mi alma, me traigo a mí misma.
Creo que este es el bien común: traer a uno mismo donde está, traer su vida, sus experiencias, todo lo que hace que cada ser humano sea único y especial. Y a la vez, si me traigo, aprendo a acoger, a abrazar los dones de los demás, a darles el espacio que solo ellos pueden ocupar.
—¿Cómo contrarrestar la resignación en nuestra vida cotidiana?
—¿Cuántas veces al día caemos en la resignación, y tal vez incluso pensamos que es lo correcto? Nos decimos a nosotros mismos: “sí, vamos, no pasa nada”, pero la angustia permanece en nuestros corazones, un núcleo de dolor que nos mantiene atados a cosas que no son como quisiéramos, pero así nos rendimos y no luchamos por la verdad que reside en nuestro interior. Por eso elijo no resignarme, ¡lo cual no significa declarar la guerra! Significa mantener vivas en nuestro corazón las gotas de amor que una vez conocimos, significa correr sin parar, significa volar sin lastre, significa seguir nuestro corazón. Significa buscar siempre una relación nueva y más auténtica; significa no rendirse ante las dudas o los miedos de los demás.
—¿Pero puede influir en mí la oscuridad del otro? ¿Me puede frenar?
—La oscuridad de los demás es mía. Es una bendición cuando alguien te ama tanto, sin razón alguna, que hace suya tu oscuridad. Me pasó a mí, y te cambia la vida. Es como pasar de una noche sin estrellas ni luna a un día radiante. Al aprender a conocer mi propia oscuridad, comencé a hablar de ella y a ver la oscuridad de los demás. La veo y la entiendo, la entiendo porque es como la mía. Y no puedo evitar intentar hacer mía la oscuridad de los demás, porque sé lo que es, porque conozco ese dolor y lo recojo como si fuera oro. Y de a dos se ilumina un poco, de a dos se encuentra el camino, de a dos comenzamos a comprender el extraño lenguaje del silencio. De a dos la noche se convierte lentamente en día



