Del 14 al 16 de agosto se realizó el 1º Encuentro de Adherentes del Cono Sur en el Paraguay. Durante tres días, los participantes, provenientes de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay reflexionaron sobre el perfil del adherente a la espiritualidad de la Unidad, ya sea en el Movimiento de los Focolares como en la sociedad.
Por Lucas Oliveira (Paraguay)
Fueron días extraordinarios”. “Daban ganas de hacer ‘tres chozas’”. “Mi corazón volvió renovado de tantas gracias”. “Cansadas, pero con el alma plena”. “Fue una fiesta del alma”. Estos son solo algunos de los varios testimonios de los aproximadamente 150 participantes del 1º Encuentro de Adherentes del Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay), que tuvo lugar en Ñande Mariápolis, Paraguay, del 14 a 16 de agosto.
Con el lema “Constructores de Fraternidad”, el congreso llevó a sus participantes a reflexionar sobre el rol, la identidad y el perfil del adherente (ver recuadro) del Movimiento de los Focolares en el “cambio de época” que se vive en la actualidad. O sea, en este momento particular de la historia colmado de profundos cambios culturales, donde parece que el mundo que conocimos está fragmentado.
“No es lo mismo vivir una época de cambios que un cambio de época”, explica Lucas Cerviño, teólogo con especialidad en interculturalidad, en su exposición sobre el tema durante el encuentro. “En el primer caso se ajustan las reglas del juego; en el segundo se cambian el tablero, las piezas y el juego mismo”. Pero hay una respuesta a lo que él llama “la enfermedad específica de esta época”, y es la fraternidad como estilo de vida.
“La fraternidad existe y se construye en cada abrazo, en cada charla y en cada mirada; nuestra tarea cotidiana es ir construyéndola juntos a cada paso”, cuenta Alicia Mudry. Y Roxana Pousa, luego de la exposición de Cerviño, dice sentir una gran responsabilidad por ser “corresponsables en este cambio de época siendo testimonio de vida, y juntos ser ‘constructores de fraternidad’ en un pueblo nuevo”.
Otro pilar del encuentro fue la exposición sobre la identidad y el perfil del adherente, a cargo de Belinda Cristaldo, paraguaya, y Edgar Barale, argentino. Una visión que parte, a su vez, de la visión de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. “Me gusta mucho recordar que el inicio de Chiara y su grupo fue en modo ‘adherentes’: este tiene sabor a libertad y compromiso directo con el amor a Dios y al hermano”, comenta respecto del tema Elena Arias. En la misma línea, dice Patricia Cardoso que “ser adherente es volver a los primeros tiempos, donde las primeras personas que se acercaban a Chiara comenzaban siendo adherentes”.
Todos los momentos eran de encuentro y de profundizar lo que se compartía en el auditorio. En los espacios de intervalo los participantes eran invitados a ser parte del “Café-Espacio Diálogo”, en el que por medio de dinámicas variadas cada uno podía dar su aporte para desarrollar las temáticas trabajadas a nivel personal y comunitario. Y claro, mientras tanto, tomar un café o unos mates. “Estos espacios fueron un hilo de oro durante el encuentro”, comentan las argentinas Mabel Lloan y Mónica Lafuente.
En el programa, también, los momentos culturales. Destaque para una visita guiada al Centro de Asunción en la tarde del 15 de agosto, justamente el día en que se celebraban los 489 años de la fundación de la capital paraguaya, conocida como “Madre de Ciudades”, porque de ahí partieron las expediciones que fundaron más de 70 localidades en Sudamérica, entre ellas las ciudades argentinas de Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Córdoba. En la noche, un grupo de artistas locales brindó una presentación cultural de música y danza paraguayas.
“Gracias a los que nos enriquecieron con sus experiencias; los que pusieron amor en sus gestos; los que cantaron con voces maravillosas, las dulces palabras de la homilía del padre Emanuele; cada detalle cuidado; los mates y cafés compartidos en los recesos o en momentos libres; los desayunos, almuerzos y cenas que nos permitieron conocernos más; los regalitos de llegada y despedida; los cartelitos con frases motivadoras; los lugares perfectamente ambientados para cada momento; el tener en cuenta las respuestas a las encuestas y hacerlas realidad”, son las palabras en conjunto del grupo que viajó desde San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires) a Paraguay, sintetizando lo que se vivenció durante aquellos tres días •
¿Qué significa ser constructor de fraternidad?
Hicimos una recolección de testimonios con los participantes del Encuentro de Adherentes, luego de su conclusión, acerca de la puesta en práctica del título del evento. Leamos algunas de sus respuestas:
—Construir es “hacer”, es acción, ir, salir de uno mismo con la mirada en el otro. “Hacer” de una manera particular: ¡amando siempre! ¡Nunca solos! (Elena Arias – Argentina)
—Vivir primero la unidad con Dios y luego ser los primeros en ir al encuentro de los hermanos, con una mirada y escucha atentas, compartiendo nuestro carisma en comunidad, en sintonía con el “cambio de época”, viendo a Jesús en el hermano, construyendo de esta manera la fraternidad. (Patricia Cardoso – Argentina)
—Esforzarse por ver al hermano como nuevo, con una actitud dócil y positiva. Esforzarse en olvidar las cosas nuestras para verlo y oírlo solo a él, en ese momento presente que con él esté. Estar en instancias positivas con otros más y/o motivar estas. (Margarita Yofre – Chile).
—Ponerse en movimiento, hacer con el otro, ir unidos, edificar juntos. Trabajar siempre con Jesús en medio, amando, en unidad. Yendo desde nuestro prójimo más cercano para avanzar y llegar a nuestra comunidad y, por qué no, a un mundo entero fraterno. (Roxana Pousa – Argentina)
—Escuchar, abrazar, compartir y acompañar (Marisol Araceli Mendoza – Argentina).



