Asamblea General de los Focolares 2026: un proceso que continúa

La Asamblea General del Movimiento de los Focolares, realizada del 1 al 21 de marzo con la participación de 261 representantes de los cinco continentes, concluyó con la reelección de Margaret Karram como presidenta para el período 2026-2031 y la elección del argentino Roberto Almada como copresidente.

Por Ana Tano (Argentina)

Las elecciones, confirmadas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida según los Estatutos Generales del Movimiento, marcan el inicio de una nueva etapa. Sin embargo, lo vivido durante estos días va más allá de la renovación de autoridades: expresa un camino profundo de discernimiento, escucha y construcción colectiva.

La Asamblea comenzó con un retiro espiritual de tres días, que invitó a cada participante a disponerse a la escucha interior del Espíritu Santo. A partir de allí, y siguiendo la metodología sinodal de la “conversación en el Espíritu”, se trabajó en grupos sobre nueve temáticas surgidas de los aportes enviados previamente por las distintas zonas del mundo en modalidad de propuestas.

Estos momentos de diálogo se alternaron con instancias de plenaria, espacios de oración y meditaciones compartidas, así como con aportes de expertos que ayudaron a iluminar los desafíos de cada una de las temáticas desde una mirada amplia, conectada con la realidad global. Todo ello en un clima que buscó conjugar espiritualidad y compromiso concreto con la realidad en la que vivimos en el presente.

Como fruto de este proceso, se elaboró un documento final que será compartido con todas las comunidades del Movimiento en el mundo, con algunos puntos fundamentales que buscan ser inspiradores para la vida y la acción en los distintos contextos.

En este camino, resonaron con fuerza algunas convicciones compartidas. “Aquí, en la Asamblea, el corazón se abre a muchas realidades: a la del Movimiento, pero también a las de las regiones y países de donde provienen las personas”, expresó Roberto Almada, subrayando la riqueza del encuentro y la escucha recíproca.

Por su parte, Margaret Karram recordó la necesidad de cuidar lo esencial: “Nuestras relaciones pueden estar cubiertas por la ceniza de la indiferencia, de la apatía, del egoísmo”. Y añadió: “Si logramos reavivar estas relaciones sobre la base del amor mutuo, podremos dar un valioso aporte a la paz”.

De este modo, la Asamblea se presenta no como un punto de llegada, sino como un impulso para seguir caminando juntos, renovando el compromiso por la unidad en un mundo atravesado por múltiples desafíos.

En este horizonte, la elección del nuevo copresidente abre también una nueva etapa de servicio y acompañamiento. Su figura y su recorrido ofrecen una clave concreta para comprender hacia dónde se orienta este camino (ver “Nuevo copresidente, desde el Cono Sur”).

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