Capítulo 13 – Muchos son los temas que abordamos con Alessandra (Ala): su rica mirada es novedosa, con la sencillez de una madre, la sabiduría y serenidad que da la experiencia y especialmente con la profundidad teórica de su formación en psicología, acompañamiento y counseling.
Por Alessandra (Italia) y Claudio Larrique (Uruguay)
–¿Es posible transformar el conflicto en diálogo?
−Dar coraje al otro.
−Cuando emprendes un nuevo viaje, no sabes adónde te llevará, ni cuánto durará o si será difícil, y lo mismo ocurre con cada paso que das. Y lo que más deseas es tener a alguien a tu lado que te dé valor y fuerza cuando no los encuentras en ti mismo. Entonces tendrás que seguir tu propio camino. Así es la vida. Animar a los demás es comprender sus luchas y admirar su fortaleza, aunque parezca pequeña. A menudo, no entendemos la verdadera lucha que nuestros hermanos y hermanas afrontan, y los obstáculos que encuentran parecen inexistentes. Así que puede suceder que, en lugar de darles fuerza y valor, nuestras palabras dificulten aún más su camino.
Cuidar de los demás significa reconocer sus luchas y su camino –aunque sea diferente del nuestro–, acogerlos en los momentos difíciles y darles la fuerza para volver a empezar, mostrándoles lo que quizá no puedan ver en ese momento: la belleza de su particular viaje, único e irrepetible en la tierra.
−¿No es simplificar un poco las cosas quedarnos solo en lo que nos une?
−No, porque es un proceso en dos etapas. Es inevitable que, para tener una relación con los demás basada en la paz y la amistad, dejemos de lado por un momento nuestras propias ideas, nuestra propia forma de ver la vida –y esto aplica a todo tipo de relaciones– para buscar no lo que nos divide, sino lo que nos une, lo que nos vincula. Esto nos permite crecer en la relación, apreciar al otro por quien es, fortalecer aún más el vínculo.
Más adelante, a medida que descubra la belleza, el propósito de mi singularidad, que es aportar a la vida cotidiana algo que nadie más puede aportar, aprenderé gradualmente a aceptar y apreciar la singularidad del otro y, por lo tanto, a apreciar nuestra diversidad, que incluso podemos llegar a ver como la fuerza de nuestra relación. Puede parecer difícil a veces, quizá casi imposible. Si es así, volvamos a recordar y experimentar lo que nos une antes de que nuestras diferencias nos alejen cada vez más y luego, poco a poco, reanudemos el maravilloso descubrimiento de nuestra propia singularidad y la de los demás.
−Entonces será necesario hacer un cambio de rumbo…
−Sí, y para cambiarlo necesitamos saber cómo hemos transitado hasta ahora. Necesitamos encontrar el coraje y la fuerza para detenernos, crear silencio en nuestro corazón y alma, y mirar más profundamente. Descubrir el viejo camino para cambiarlo, conocer la vieja danza para finalmente bailar la nueva.Claro que no podemos esperar hacerlo todo de la noche a la mañana, pero cada día necesitamos descubrir una parte del viejo camino y poco a poco, paso a paso, comenzar uno nuevo. Cuanto más caminemos por el nuevo camino, más comprenderemos el antiguo y podremos cambiar de dirección.



