Perdonar en nuestro interior

En el mes de mayo nos tocó despedir a un amigo muy querido. Tenía 39 años y era compañero de trabajo de mi marido. En menos de un año, tras ser diagnosticado con un cáncer muy agresivo, partió.

Todo comenzó cuando se enteró de que su compañera de vida –con quien convivía desde hacía muchos años– ya estaba con otra persona. Se separaron, y poco después comenzaron los primeros síntomas: dolores abdominales, malestares… hasta que se confirmó que tenía un tumor. La enfermedad avanzó con rapidez.

Durante ese tiempo nos alejamos de ella, de su excompañera, nos sentíamos un poco “engañados”. Nosotros pensábamos que “no la juzgábamos”, pero a la vez no queríamos verla.

Llegada la última etapa de su enfermedad ellos dos volvieron a acercarse. No como pareja, pero sí para acompañarse. Ella estuvo con él hasta el final. Nosotros también pudimos volver a encontrarnos con ella. En mi caso, ese reencuentro me permitió dar un paso importante: el de perdonar de verdad. Sentía que había quedado con un poco de rencor o dolor. Me había sentido “engañada” también. Pero en ese encuentro, algo se sanó.
Esa experiencia había sido muy fuerte. Pero hubo algo más.

En el mes de junio pusimos a la venta nuestro auto, para cambiarlo. En una ciudad pequeña, muchos se conocen. Para nuestra sorpresa la primera persona que vino a verlo fue, justamente, quien había sido el “tercero en discordia”. Lo sabíamos. Fue algo movilizante. Pensamos en no recibirlo, decirle que no… Pero al final decidimos abrirle la puerta y recibirlo como si fuera Jesús mismo. La compra no se concretó, pero lo importante fue otra cosa: pudimos mirarlo a los ojos, saludarlo con respeto y reconocer también en él a un Jesús.

Para mí fue algo muy fuerte. Una oportunidad inesperada de romperme por dentro y amar. 

La relación de amor recíproco con mi esposo, que hace presente a Jesús en medio de nosotros, me ayudó, sin dudas.

Como conclusión puedo afirmar que nada se da por hecho. Podemos estar seguros de querer ser buenos cristianos pero al momento de atravesar una situación especial todo se pone a prueba, y el modo más “eficaz” para mí fue la unidad con el prójimo, mi esposo en este caso, ya que vino de él la propuesta inicial de responder el mensaje, mostrarle el auto y perdonar en nuestro interior.

Melisa Marchetti

Perdonar en nuestro interior
Comparte en tus redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba