Reina del corazón

Libros

Akira Mizubayashi, Buenos Aires, 2023, Edhasa

Esta admirable novela, cuyo autor japonés redactó en francés y ahora se presenta en castellano, es en realidad un alegato antibélico. Está ambientada durante la Segunda Guerra Mundial en Francia y en Japón, con un guiño a la Unión Soviética a través de la mención del compositor ruso Dimitri Shostakóvich a propósito de su sinfonía número 8, que evoca una matanza de trabajadores en la época de los zares. Incluso, bien podría decirse que este libro “fue compuesto” porque subyace una estructura musical. La novela está dividida en cinco movimientos: el primero se titula “Un hombre, dos mujeres”; el segundo, “El último día”; el tercero, “La música del agua”; el cuarto, El príncipe de los sonidos”; el quinto, “El primer día”. 

En la primera página, el autor quiere ubicarnos en el contexto de la historia: “Desde el incidente de Mukden, en 1931, Japón emprende una guerra de agresión colonial en China. En febrero de 1945, seis meses antes de la caída del Imperio nipón, las operaciones militares del ejército imperial no disminuyen en Manchuria, sembrando de forma continua el terror entre la población”. Allí se concentran tanto la condena de la violencia como de la leyenda que le otorgaba al emperador un origen divino.

En realidad, sorprendiendo con los cambios de tiempos y lugares, la novela trata sobre una historia familiar que abarca tres generaciones. Al principio, se conocen en un modesto restaurante de París una joven francesa, Anna, que estudia magisterio, y un muchacho japonés, Jun, que está perfeccionando el arte de la viola. La candorosa alegría de ella y la concentrada seriedad de él los conducen tímidamente al noviazgo y a la promesa de volver a encontrarse para formar una familia después de la guerra.

De forma simultánea, a pesar del transcurso del tiempo, conoceremos otros personajes: la sufrida y generosa enfermera Ayako, las generaciones más jóvenes que repiten o retoman las historias inconclusas. 

La escritora y crítica argentina Márgara Averbach señala en su reseña: “La historia humana está definida como una ‘devoradora impiadosa de destinos individuales’, pero también se cuentan resistencias y encuentros mágicos que cruzan hasta las barreras lingüísticas del francés y el japonés. Como Shostakovich en su sinfonía, la guerra está retratada con crudeza extrema, pero algunos personajes son capaces de atravesarla, a pesar de la inhumanidad a la que los obliga el ejército, como anota el soldado japonés. Mizubayashi levanta el edificio hermoso de este relato sobre una prosa cruda y poética al mismo tiempo, como corresponde al retrato de esa contradicción terrible y verdadera: la crueldad de la humanidad y su capacidad de ternura y resiliencia”.

En las notas biográficas se informa que Akira Mizubayashi nació en 1951 en Sakata, que estudió Lenguas y Civilizaciones extranjeras en la Universidad Nacional de Tokio y que en 1973 viajó a Francia, donde se especializó en pedagogía en la Universidad Paul-Valéry de Montpellier. Luego se doctoró en Tokio en Letras Modernas, ciudad en la que vive desde 1983. En 2015 la Universidad Stendhal de Grenoble le concedió un Doctorado Honoris Causa.

Cabe observar, como señalan algunas reseñas que “con un dominio deslumbrante del arte de narrar, Akira Mizubayashi urde una trama perfecta que relaciona a todos los personajes, del presente y del pasado, hasta el sorprendente final”.

Una obra que deslumbra al lector por su delicadeza y perfección, una condena de la guerra y un canto a los sentimientos más nobles del ser humano.

Por José María Poirier (Argentina)

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