Un camino que se hace juntos: el proceso preasambleario hacia la AG 2026

La Asamblea General del Movimiento de los Focolares comienza el 1 de marzo de 2026 en Castel Gandolfo, Italia. Pero, en realidad, se puso en marcha antes con un proceso espiritual y metodológico que buscó preparar el corazón y la mirada de quienes participan en este momento clave para la vida de la Obra de María.

Por Ana Tano (Argentina)

Desde diciembre de 2025 se está desarrollando el llamado “Proceso Preasambleario”, una serie de encuentros pensados especialmente para los miembros elegidos en las diversas áreas geográficas, representantes de las ramas y movimientos, miembros de derecho –que forman parte del gobierno actual y del Consejo General–, sustitutos e invitados.

Lejos de ser una instancia meramente técnica, este camino previo quiere ayudar a llegar a la Asamblea con una disposición interior renovada y una conciencia más profunda de lo que significa participar en ella: no como individuos aislados, sino como expresión de comunidades y culturas diversas que forman parte de un mismo cuerpo.

Aprender a escuchar: la Conversación en el Espíritu

Uno de los ejes centrales de este proceso es la formación en la “Conversación en el Espíritu”, metodología que será adoptada en algunos momentos de la Asamblea. Más que una técnica, se trata de un modo de encuentro que pone en el centro la escucha profunda, el silencio, el discernimiento comunitario y la apertura a lo que el Espíritu Santo pueda suscitar en el intercambio.

La primera sesión, realizada el 20 de diciembre, estuvo dedicada precisamente a esta práctica. En las siguientes reuniones –17 y 31 de enero, 7 y 21 de febrero– se abordaron distintos aspectos: cómo prepararse y cómo vivir la Asamblea, la presentación de las propuestas vinculadas a los Estatutos Generales y la profundización en las principales temáticas surgidas de las consultas previas realizadas en todo el mundo.

Este itinerario no apunta solo a transmitir contenidos, sino a generar una experiencia común. La intención es que quienes participen puedan ejercitar un estilo que favorezca la unidad en la diversidad, la libertad interior y la corresponsabilidad.

Representar sin perder la mirada global

Cada asambleísta llega con la riqueza y también los desafíos de su realidad local. Representa comunidades concretas, historias, preguntas, heridas y esperanzas. El proceso preasambleario insiste, sin embargo, en ampliar la perspectiva: mantener la mirada abierta a la Obra en su globalidad.

Una de las sesiones está dedicada a explicar el funcionamiento práctico de la Asamblea y los requisitos normativos que deben cumplirse. Pero junto a estos aspectos organizativos, se subraya la actitud espiritual necesaria: participar conscientes de que las decisiones que se tomen no afectan solo a un territorio o a una rama, sino al conjunto del Movimiento en el mundo.

También se ha puesto especial atención a las propuestas de modificación de los Estatutos Generales que serán presentadas. El objetivo es que lleguen suficientemente comprendidas y meditadas, favoreciendo un diálogo sereno y profundo durante la Asamblea.

Un proceso que involucra a todos

Aunque las sesiones están dirigidas a quienes participarán directamente en la AG 2026, el proceso no se agota en ellos. Las principales temáticas surgidas de las consultas serán puestas a disposición de todos los miembros del Movimiento, subrayando que la Asamblea no es un evento aislado, sino la expresión de un camino compartido.

Prepararse para la Asamblea significa, ante todo, volver a proponerse día tras día vivir el amor recíproco. Es un ejercicio constante de correrse del centro, de dejar espacio al otro, de buscar juntos aquello que el Espíritu Santo sugiere para el presente y el futuro.

En este sentido, el proceso preasambleario se convierte en una oportunidad para renovar el ideal de unidad que caracteriza al Movimiento de los Focolares: generar la presencia de Jesús en medio de nosotros, creer que la comunión genera luz y que las decisiones más fecundas nacen cuando nadie impone su visión, sino que todos buscamos juntos esas respuestas.

La Asamblea General que comenzará en marzo será, sin duda, un momento importante de reflexión y discernimiento. Pero su fecundidad dependerá en gran medida de este tiempo previo, silencioso y paciente.

Más que preparar un evento, el proceso preasambleario ha ayudado a tomar conciencia de algo más profundo: que el Movimiento de los Focolares es una familia mundial en camino, y que su futuro se construye escuchando, dialogando y caminando juntos.

Un camino que se hace juntos: el proceso preasambleario hacia la AG 2026
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