Hidroponía en los cerros de Lima Norte: cuando la ecología integral hace florecer el desierto

¿Quieres formarte en un nuevo modo de habitar y transformar el mundo? Con esta pregunta hemos desafiado a un grupo de estudiantes de toda América Latina y el Caribe que participan en el Diplomado en Ecología Integral y Gestión Territorial ofrecido por Sophia ALC. Como conclusión de este camino de formación, los participantes han presentado aportes muy interesantes, entre los que elegimos éste, del que compartimos una síntesis.

Por ARGENTINA SAAVEDRA MCAWILI, MARIA ISABEL PÉREZ RODRÍGUEZ Y MARÍA FLORENCIA MUHAPE (ARGENTINA)

En los cerros áridos del sector Año Nuevo, en el distrito de Comas, al norte de Lima, miles de familias viven en condiciones de precariedad extrema. Suelos desérticos, pendientes pronunciadas y falta de acceso a servicios básicos configuran un escenario desafiante para el desarrollo humano. A ello se suma la escasez de agua y la inseguridad alimentaria, profundizadas durante la pandemia del Covid-19, cuando las ollas comunes y comedores populares se convirtieron en espacios de resistencia y solidaridad donde las mujeres desempeñaron un rol decisivo.

En medio de esta realidad de dolor, lucha y esperanza, surge una iniciativa transformadora: el Proyecto de Hidroponía Comunitaria, impulsado por la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec (SME) junto a la parroquia Cristo Liberador y líderes comunitarios. La propuesta busca que las familias aprendan a cultivar hortalizas nutritivas en espacios reducidos y con muy poca agua, fortaleciendo la soberanía alimentaria, la salud y la sostenibilidad ambiental. Más que una técnica agrícola, la hidroponía se ha vuelto una experiencia concreta de Ecología Integral, donde la ciencia, la fe y la organización comunitaria se unen para responder al clamor de la tierra y de los pobres.

De la necesidad al aprendizaje colectivo

El proyecto involucra a un tejido amplio de actores: mujeres de ollas comunes y comedores populares, agentes pastorales, misioneros y vecinos de la comunidad. Todos participan activamente en la formación técnica sobre sistemas hidropónicos de bajo consumo hídrico, instalando módulos de cultivo construidos con materiales reciclados en espacios comunes de la Capilla Virgen del Carmen. Allí crecen lechugas, acelgas, espinacas, apio, cilantro y tomate cherry, utilizados para consumo directo y para la venta de excedentes que fortalecen la economía familiar y comunitaria.

Esta experiencia ha permitido no sólo producir alimentos saludables, sino también generar autonomía y liderazgo, especialmente en mujeres que ahora enseñan a otros lo que aprendieron. En palabras de una de las participantes, “la hidroponía nos recordó que incluso en el desierto la vida puede nacer si la trabajamos juntas”.

El proyecto todavía enfrenta desafíos en relación con la cohesión comunitaria y el fortalecimiento de procesos organizacionales internos; sin embargo, los resultados son visibles y alentadores: la comunidad ha descubierto nuevas estrategias para enfrentar la crisis climática y alimentar la esperanza.

Una experiencia desde la Ecología Integral

La propuesta se fundamenta en el marco conceptual de la Ecología Integral desarrollado en la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, que invita a comprender que “todo está conectado”. No existen dos crisis separadas –una ambiental y otra social– sino una sola crisis socioambiental que exige respuestas integrales. El deterioro del ambiente está inseparablemente unido a la pobreza, la exclusión y la desigualdad; por eso, cuidar la casa común implica cuidar la vida humana y fortalecer las comunidades.

En Comas, la ecología integral se vive como un modo concreto de relación con la tierra y entre las personas. La hidroponía permite producir alimentos sin suelo fértil y con mínima agua, cuidando los recursos escasos y creando vínculos solidarios. La experiencia demuestra que la ecología no es sólo conservación de la naturaleza, sino defensa de la dignidad humana y construcción del bien común.

La cultura del cuidado y la espiritualidad comunitaria

En un mundo marcado por la cultura del descarte, donde personas y recursos se vuelven invisibles si no generan valor económico, la cultura del cuidado propone otra lógica: poner la vida en el centro. Cuidar implica atención, servicio, responsabilidad, empatía y compromiso. En Comas, esta cultura se encarna en las ollas comunes, donde las mujeres sostienen la vida de la comunidad.

Con la hidroponía, este cuidado se extiende también al ambiente: se aprende a valorar el agua, a reciclar, a compartir saberes y a trabajar juntos. La oración comunitaria y el acompañamiento pastoral dan al proyecto una raíz espiritual profunda. Cada planta sembrada es un gesto de fe y de esperanza, una pequeña semilla de conversión ecológica.

Un desarrollo multidimensional que transforma realidades

El proyecto articula todas las dimensiones del desarrollo humano integral:

Económica: ahorro alimentario y circulación de excedentes locales.

Social: fortalecimiento de redes comunitarias y organización solidaria.

Cultural: integración de conocimientos tradicionales y nuevas tecnologías.

Ambiental: uso responsable del agua y regeneración de espacios improductivos.

Espiritual: gratitud por la vida y compromiso con la creación.

Política: liderazgo femenino e incidencia en redes sociales y territoriales.

El desarrollo no se mide sólo en términos materiales, sino en dignidad, participación, conciencia y fraternidad.

Sembrar desde las periferias

Esta experiencia deja varias intuiciones para construir nuevos modelos de desarrollo:

• reconocer a las periferias como territorios de innovación y resiliencia;

• promover redes locales basadas en la cooperación y no en la competencia;

• impulsar una educación ecológica que integre ciencia y espiritualidad;

• fortalecer políticas de apoyo a la soberanía alimentaria.

Desde los cerros áridos de Lima Norte, esta iniciativa demuestra que las comunidades vulneradas pueden ser protagonistas de soluciones creativas frente a la crisis socioambiental.

Conclusión: hacer florecer la esperanza

El proyecto de hidroponía comunitaria en Comas es un testimonio vivo de que la ecología integral no es una teoría, sino una práctica transformadora. Demuestra que incluso los desiertos pueden florecer cuando se unen la técnica, la espiritualidad y la solidaridad.

No sólo produce alimentos: produce conciencia, vínculos y esperanza.

En tiempos de incertidumbre global, estas experiencias nos recuerdan que el cambio comienza desde abajo, desde lo pequeño y desde la comunidad

Hidroponía en los cerros de Lima Norte: cuando la ecología integral hace florecer el desierto
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