Economía y sostenibilidad relacional

Continuamos con la publicación de los aportes de los talleres que se desarrollaron en el marco del Congreso de Sostenibilidad Relacional en la sede latinoamericana de Alta Gracia (Córdoba, Argentina), en conexión con la sede de Castel Gandolfo (Italia) del 18 al 20 de octubre de 2024.

Por María Luz Chanampa (Argentina)

El taller “Economía de Comunión para la Sostenibilidad”1 se diseñó desde la convicción de que la economía puede contribuir de manera decisiva a la sostenibilidad cuando entra en diálogo con otras ciencias, saberes y prácticas sociales.

Desde la Economía de Comunión2 como marco inspirador, el taller propuso ampliar la mirada hacia las diversas economías que hoy conviven en los territorios (economía social y solidaria, economía del cuidado, economías locales, Economía de Francisco3, emprendimientos comunitarios, entre otras), reconociendo que todas ellas pueden ofrecer aportes relevantes para un desarrollo más humano, justo y sostenible. Durante las instancias de planificación, las coordinadoras coincidimos en la importancia de abrir el panorama a estas experiencias económicas, favoreciendo un espacio inclusivo y significativo para los participantes del congreso.

La propuesta buscó poner en el centro a la persona y las relaciones, entendiendo la sostenibilidad no solo como una cuestión ambiental o económica, sino como un proceso profundamente relacional, donde el cuidado del otro, de la comunidad y del entorno se entrelazan.

Trabajo en grupos y aportes de los participantes

El taller se desarrolló mediante trabajos grupales estructurados a partir de una secuencia de pasos orientadores. Se invitó a los participantes a reconocer sus talentos, habilidades y trayectorias profesionales, y a vincularlos con las necesidades identificadas en sus propios ámbitos de acción –laborales, comunitarios o territoriales–. A partir de situaciones concretas, cada grupo trabajó de manera articulada en la elaboración de posibles estrategias de respuesta.

El proceso grupal puso especial énfasis en la escucha activa, el respeto por la diversidad de miradas y la construcción colectiva. Las ideas surgieron mediante lluvias de ideas, registros compartidos y diálogos abiertos, generando un clima de confianza y creatividad. Como instancia de cierre, los grupos presentaron sus conclusiones de forma creativa, ya sea a través de pequeños sketches o relatos de las situaciones que más resonaron en cada equipo.

En relación con las preguntas orientadoras, se identificaron como factores que favorecen la sostenibilidad relacional la cooperación, la confianza, la valorización de los talentos personales y la articulación entre saberes técnicos y experiencias de vida. Entre las dificultades señaladas aparecieron la fragmentación de los vínculos, las lógicas individualistas y la falta de espacios de encuentro interdisciplinar.

Respecto de los actores involucrados, se destacó el rol de las personas, las organizaciones, las empresas, el Estado y las comunidades locales, subrayando la necesidad de acciones tanto personales como comunitarias: prácticas económicas más conscientes, iniciativas de formación y concientización, experiencias de cooperación y desarrollo local.

Finalmente, surgió con fuerza la necesidad de promover políticas públicas que reconozcan y acompañen estas experiencias económicas alternativas, así como de generar espacios estables de diálogo e intercambio donde las propuestas puedan ser escuchadas, articuladas y sostenidas en el tiempo.

Aporte a la sostenibilidad relacional

El taller permitió visibilizar que la Economía de Comunión, en diálogo con otras economías y disciplinas –incluida la propuesta de la Economía de Francisco–, ofrece claves concretas para pensar y practicar una sostenibilidad relacional basada en los vínculos, la corresponsabilidad y la creatividad social. La experiencia evidenció que la transformación económica es posible cuando se construye desde la relación, la participación y el compromiso con el bien común •

1. Coordinado por: María Rosa Onesti (Contadora pública), María Belén Pérez (Administración de Empresas), María Luz Chanampa (PBA y Administración de Empresas).

2. Propuesta económica surgida en 1991 que promueve una economía centrada en la persona, la comunión de bienes y la fraternidad, orientada al bien común y al desarrollo humano integral.

3. Iniciativa internacional impulsada por el papa Francisco que convoca a jóvenes, economistas y emprendedores a repensar la economía desde la justicia social, el cuidado de la casa común y la fraternidad, orientada al bien común y a un desarrollo sostenible e inclusivo.

Economía y sostenibilidad relacional
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