Libro
Byung-Chul Han
Barcelona: Herder, 2024
Por José María Poirier (Argentina)
Byung-Chul Han es uno de los filósofos contemporáneos más considerados en Occidente. Nació en Seúl, capital de Corea del Sur, en 1959. Es católico y escribe en alemán porque se formó desde hace muchos años en ese país. Experto en temas culturales y artísticos, es docente en la Universidad de las Artes de Berlín. Algunos de sus temas más afrontados son la crítica al capitalismo, la tecnología y la transparencia. Comenzó sus estudios técnicos en la Universidad de Corea, pero al tiempo abandonó la carrera y a los 22 años llegó a Alemania sin haber estudiado antes Filosofía.
Cuenta que, en realidad, “quería estudiar algo literario, pero en Corea no podía cambiar de estudios ni mi familia me lo hubiera permitido. No me quedaba más remedio que irme. Mentí a mis padres y me instalé en Alemania pese a que apenas podía expresarme en alemán. Yo quería estudiar literatura alemana. De filosofía no sabía nada. Supe quiénes eran Husserl y Heidegger cuando llegué a Heidelberg. Yo, que soy un romántico, pretendía estudiar literatura, pero leía demasiado despacio, de modo que no pude hacerlo. Me pasé a la filosofía. Para estudiar a Hegel la velocidad no es importante. Basta con poder leer una página por día”.
Estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura Alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994 se doctoró en Friburgo con una disertación sobre Martin Heidegger. En 2000, se incorporó al Departamento de Filosofía de la Universidad de Basilea, donde completó su habilitación. Sus áreas de interés fueron la filosofía de los siglos XVIII, XIX y XX, la ética, la filosofía social, la fenomenología, la antropología cultural, la estética, la religión, la teoría de los medios y la filosofía intercultural.
Han es autor de más de treinta libros traducidos a varios idiomas y su pensamiento está centrado en la “transparencia” como norma cultural creada por las fuerzas del mercado neoliberal. Según Han, “los dictados de la transparencia imponen un sistema totalitario de apertura a expensas de otros valores sociales como la vergüenza, el secreto y la confidencialidad”.
Muchas veces se negó a conceder entrevistas. Para rebelarse contra el capitalismo digital tiene un modo personal de “resistencia política”: no le interesa el turismo, solo escucha música analógica y le dedica tiempo a su jardín.
Hay que considerar a los autores que le sirven de marco y referencia: Martín Heidegger, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Jacques Derrida, Jean-François Lyotard y Emmanuel Lévinas…
A través de Sigmund Freud, Walter Benjamin, Carl Schmitt, Giorgio Agamben, Michel Foucault, Pierre Bourdieu y Martin Heidegger, Han adopta su propio concepto de la violencia, que ofrece muchas ideas poco ortodoxas; el autor no teme criticar el sentido común sobre la concepción moderna de la sociedad en libertad, la individualidad y la realización personal.
El espíritu de la esperanza es un libro que propone la esperanza activa como antídoto frente a la “sociedad del miedo”: el miedo nos paraliza y aísla, mientras que la esperanza abre futuros posibles y construye comunidad.
La esperanza se opone a la sociedad del miedo y transforma nuestra visión de la realidad.
El profesor de historia Claudio Álvarez Terán señalaba ciertos “puntos clave” del presente ensayo:
1. La sociedad actual está dominada por un clima de ansiedad (catástrofes, crisis climática, pandemia) que reduce nuestra vida a la mera supervivencia. El miedo nos aísla en un “yo” narcisista y competitivo.
2. Han distingue entre la esperanza pasiva (esperar a que las cosas mejoren) y la esperanza activa. Esta última es una pasión creadora, un “soñar despierto” que precede a la acción y nos permite transformar el mundo.
3. La esperanza más íntima nace de la desesperación. En medio de los escenarios más desoladores, el espíritu humano puede encontrar un horizonte de sentido.
4. Mientras que otros filósofos, como Heidegger, se centran en la angustia individual, Han sostiene que la esperanza abre la puerta al amor, a la fe y a la construcción de comunidad.
El texto es un punto de inflexión en la obra de Han, alejándose de su habitual crítica social negativa para ofrecer una visión humanista, acompañada además por impactantes imágenes del artista alemán contemporáneo Anselm Kiefer (el de los girasoles en negro).



