Sumergi2 – El agua no es solo un lugar físico, también representa un lugar para renacer. De eso se trata el trabajo que llevan adelante en la Fundación Sumergi2, en Chile. Una experiencia de acompañamiento, crecimiento y superación.

Por Pablo Herrera Navarro (Chile)

En una sociedad que cada vez avanza más rápido y ciudades en circunstancias poco amigables con las personas con discapacidad, el trabajo de la Fundación Sumergi2 es digno de destacar.

“Somos una Fundación sin fines de lucro, dedicada a la inclusión social de niños, niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores a través del Buceo Adaptado y de Prácticas Terapéuticas en el agua. Nos focalizamos en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros alumnos a través de la realización de actividades subacuáticas, fomentando el desarrollo de sus capacidades, explorando sus límites y reforzando su autoestima”, explican en su sitio web oficial.

En efecto, Sumergi2 promueve de forma gratuita actividades acuáticas y subacuáticas (ejercicios en el agua, natación, prebuceo y buceo), orientadas a personas de cualquier edad y condición social, que estén en alguna situación de discapacidad o que tengan una condición particular.

Las actividades acuáticas ayudan al desarrollo personal de cada participante, aumentando la confianza, mejorando el estado físico y entregando libertad de movimiento. Todo esto genera un espacio integral de sana convivencia entre las personas atendidas, familiares y voluntarios, en torno a estas actividades deportivas.

Heriberto Cabrera trabaja en el área de buceo de la Fundación y cuenta en diálogo con Ciudad Nueva su sensación acerca de lo que falta para una verdadera integración: “Hay muchas cosas que faltan, pero el aporte de cada uno puede hacer la diferencia. Una piscina está hecha de gotas de agua, una fundación también. Me cuesta imaginar hoy un adulto que no tenga en su agenda un momento de su semana para la gratuidad y la solidaridad. Nuestra manera de cambiar el mundo es esta gota de agua que mencioné anteriormente. Yo he descubierto que la piscina de la discapacidad y condición necesita este aporte. Claro, hay muchas maneras de aportar no solo en nuestra fundación. Lo importante es recordar que no podemos esperar todo del gobierno de turno, es la sociedad civil que tiene que cambiar su mirada. Creo además que lo que uno necesita es salir de sí mismo, abrirse a lo diverso y compartir lo que tenemos, económicamente y también humanamente. Sin embargo, debo decir que a menudo siento que he recibido mucho más de lo que he dado. Porque el valor que tienen estos niños, jóvenes, adultos, papás y voluntarios no deja indiferente a nadie”.

En relación con las múltiples historias que hay dentro de los integrantes que asisten a Sumergi2, Cabrera señala: “Teníamos un chico al cual su mamá no podía mojar y lavar la cara. Tenía que hacerlo siempre con un pañito húmedo. Pero cuando llegó a la Fundación le explicaron al niño que si quería entrar en la piscina iba a tener que mojarse la cara. Ahí la curiosidad y la aventura fueron más fuertes. Después de un momento de duda, el niño entró en el agua y se acabó para siempre el problema de cómo hacer para lavarle su carita”.

Cabrera también hace referencia a aquellas personas mayores que no pueden caminar, pero que dentro del agua logran aprender a dar algunos pasos y mejorar su movilidad. O aquellas que no pueden hablar “pero que cuando se despiden con un abrazo al salir de la piscina, uno siente que está cargado de tanto sentido que casi nos hace llorar”. El sábado, dice, es el día esperado por todos. Los niños saben que deben hacer buena letra para que sus padres los lleven a nadar, los adultos están impacientes de reencontrar a sus amigos. “Porque, en realidad, cuando hemos preguntamos a los propios participantes para qué sirve la Fundación, hemos recibido esta maravillosa respuesta: ´Ustedes nos alargan la vida´”.

Sumergi2 tiene un lema que grafica la esencia misma de esta iniciativa: Bajo el agua somos todos iguales. El agua no es solo un lugar físico, también representa un lugar para renacer. Eso es lo que sucede con todos los que participan en la Fundación. “Por eso invito a todos a venir a vernos y a dejarse ver por nosotros. En este intercambio de miradas, una amistad a lo mejor nacerá, pero sobre todo un sentimiento de respeto y gran admiración por cada persona con discapacidad que lucha día a día por llevar adelante su vida y por ser feliz”, enfatiza Cabrera.

En la actualidad, Fundación Sumergi2 tiene dentro de su historial más de 2500 experiencias de buceo adaptado, cuenta con 150 voluntarios y tiene tres sedes a nivel nacional ubicadas en Santiago, Coyhaique y Puerto Aysén•

Bajo el agua somos todos iguales
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5 comentarios en «Bajo el agua somos todos iguales»

  1. Me parece un artículko informativo muy interesante, se agradece poder leer noticias que no son solo farándula y que entregan un contenido social.

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