Perlas de Chiara
Por Sonia Vargas Andrae (Bolivia)
El escrito que presentamos hoy está publicado en el libro: La vida: un viaje. Eran los años ochenta cuando Chiara Lubich “se embarcó” y “nos embarcó” en una estupenda aventura: “El Santo Viaje”. En su variopinta narrativa metafórica nos sorprendía día tras día con sus propuestas: ser locomotoras, saltar como los canguros, fijar la brújula; haciéndonos experimentar la realidad de una santidad colectiva. Este escrito hace parte de ese periodo. Pone en evidencia la perfección en el amor como gimnasia privilegiada del espíritu y hace una fuerte referencia al momento presente. Chiara Lubich, habiendo vivido momentos de relación con Dios insondables, tuvo una percepción de la eternidad muy fuerte, porque en su experiencia la eternidad contenía el pasado y el futuro armoniosamente. Por eso amaba el momento presente, que requiere perder el pasado y donar el futuro. El momento presente vivido en profundidad es un instante de eternidad.
“Hace algunos días he visto por televisión a unas atletas muy jóvenes –la mayoría de ellas de Europa del Este– que ejecutaban maravillosos ejercicios de gimnasia artística. Eran magníficas: en sus repetidos saltos mortales, en los giros y en todos los movimientos. ¡Qué perfección! ¡Cuánta armonía y cuánta gracia! Dominaban perfectamente su cuerpo, hasta el punto que los ejercicios más difíciles parecían naturales. Son las primeras del mundo.
Mientras las admiraba, advertí varias veces dentro de mí una invitación insistente –tal vez el Espíritu Santo–. Era como si alguien me dijera: También tú, también ustedes tienen que llegar a ser campeones del mundo. ¿Campeones en qué? En el amor a Dios. ¿Pero sabes cuánto entrenamiento han necesitado estas jóvenes? ¿Sabes que, día tras día, hora tras hora, repiten los mismos ejercicios, sin rendirse nunca? También tú, también ustedes tienen que hacer lo mismo. ¿Cuándo? En el momento presente. Siempre, sin detenerse nunca. Y nació en mi corazón un gran deseo de trabajar, momento a momento, para llegar a la perfección”.
Chiara Lubich
Rocca di Papa, 03/12/1981



