Atractivos de un carisma
Por Sonia Vargas Andrae (Bolivia)
La espiritualidad de comunión que nace del carisma de Chiara Lubich contiene una pedagogía propia: la pedagogía del Amor, la pedagogía de Jesús. Sus principios son sencillos pero profundamente concretos. Propone colocar al otro –a cualquier otro que se cruce en el camino– en un lugar privilegiado, incluso divino. Chiara utiliza la expresión “ver a Jesús en todos”: reconocer que el mismo Jesús que habita en la Sagrada Eucaristía habita también en cada persona. La vida misma se convierte entonces en una escuela. Cada día puedo aprender, descubrir o recibir una lección de cada persona que pasa a mi lado. Lo importante es aprender poniéndome en los zapatos del otro: por amor, con amor y en el amor. Esa es la fuerza inspiradora que me impulsa a situarme con solemnidad ante cada prójimo, para amarlo y comprenderlo como Jesús lo haría en mi lugar. Es decir, vivir y educar desde la pedagogía del Amor. Los invitamos a leer la respuesta que Lubich dio acerca de la pedagogía:
Pregunta: Me gustaría conocer la pedagogía de su Movimiento y conocer los métodos pedagógicos que adoptan.
Respuesta: Tenemos una pedagogía propia, una pedagogía integrada en el Evangelio. Nosotros vemos a Jesús en todos, porque Él está escondido en todos, e intentamos tratar a todos como si fueran Jesús. Esta es la mejor pedagogía, porque de este modo se respeta, se considera a las personas y se intenta comprenderlas. Amor significa servicio, hacerse uno con el prójimo; como dice san Pablo: “Hacerse débil con el débil, hacerse todo a todos”. La pedagogía del Movimiento es la vida misma del Movimiento, es la misma espiritualidad del Movimiento. Se procura ver a Jesús en cada persona, hacerse uno con ella, ser el primero en amarla y amar a todos. No hay distinción entre un grupo de personas y otro, una persona… Todos son, todos Jesús; un Jesús distinto el uno del otro, pero todos Jesús. Al hacerse uno se entra en el otro, se intenta verdaderamente amar. […] Buscamos hacernos uno en el sentido de hacernos el otro para comprenderlo, y entonces también él se despierta no solo a una vida humana bella, sino también a la vida de la gracia. Se descubre y se realiza a sí mismo. Este modo nuestro de tratar a las personas es un modo sobrenatural. Un poco esta es la pedagogía de Jesús que queremos que sea también la nuestra y espero que sirva de luz para todas las pedagogías1.
1. Lubich, C. (2000). Fragmentos de escritos, discursos y respuestas sobre la educación (hasta el año 1999). Movimiento de los Focolares.



