“Liderazgo sinodal: Una humanidad, un planeta”

Así se llamó el encuentro Hackathon del Movimiento Políticos por la Unidad (MPPU) del Movimiento de los Focolares, un espacio de cocreación para responder a los retos sociales, medioambientales y económicos de nuestro tiempo.

Por Virginia Solís (Argentina)

Más que un evento puntual, “Una humanidad, un planeta” fue la etapa final de un camino de dos años dentro del programa de liderazgo sinodal impulsado por el Movimiento Políticos por la Unidad (MPPU), expresión del Movimiento de los Focolares. Durante el primer año, un centenar de jóvenes de distintos países recorrimos un itinerario formativo que nos invitó a profundizar en una política nueva: una política sinodal.

A través de una plataforma digital trabajamos en módulos temáticos que abordaban cuestiones como la sinodalidad, la ecología integral, la economía y los desafíos sociales contemporáneos. No se trataba solo de adquirir contenidos, sino de ensayar un método: aprender a caminar juntos, escuchar todas las voces y construir decisiones de manera compartida.

Fuimos organizados en pequeñas comunidades de cocreación, divididas por idiomas. En ese proceso experimentamos que la sinodalidad no es un concepto abstracto, sino una práctica exigente: implica diálogo real, apertura y la capacidad de integrar miradas diversas.

El camino anual incluyó también encuentros virtuales y paneles con referentes del ámbito político y diplomático, miembros del MPPU y representantes de organismos internacionales. 

Durante la etapa presencial, 100 jóvenes líderes políticos de 36 países nos reunimos en Roma para el momento culminante del primer año del programa. Durante una semana –del 26 de enero al 1 de febrero– participamos de la hackathon propiamente dicha: en un tiempo acotado, debíamos elaborar una propuesta política con método sinodal frente a un caso concreto.

A mi grupo nos tocó abordar el tema de la transición digital y la desinformación. Partiendo de nuestras experiencias en distintos contextos nacionales, buscamos diseñar una estrategia que no solo enfrentara el problema técnico, sino que promoviera una cultura política basada en la corresponsabilidad y la transparencia.

La semana estuvo enriquecida por paneles con políticos, diplomáticos y jóvenes ya involucrados en la gestión pública en distintos niveles. Escuchar sus experiencias y compartir inquietudes confirmó que la política puede vivirse como vocación de servicio y como espacio de construcción de unidad.

Uno de los momentos más significativos fue el encuentro final con el papa León. Su invitación fue clara: asumir la responsabilidad de ser constructores de paz en un mundo fragmentado. 

Compartir la mesa con quienes piensan distinto y descubrir que es posible trabajar juntos por un proyecto común, renueva la confianza en la participación y en la transformación social.

*Para conocer más sobre este movimiento, puedes ingresar a su sitio web: mppu.org

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