“Botijas,
botijas de la moña suelta,
de las rodillas bien
mugrientas.”
*

Por Gabriel Ferrero

«Botijas…”. Esa palabra me precipitó al presente. Instintivamente puse atención y las palabras siguieron: “Botijas de la moña suelta…”. Costaba creerlo. Sentados al fondo del escuálido salón de actos, aletargados por los mortecinos tubos de luz, varios desconocidos nos miramos intrigados y cómplices. Casi nos sonreímos. No cabía duda. En medio del discurso inaugural del año académico, ¡el decano estaba recitando “Durazno y Convención”! Había cambiado todo.

Ahora que saco cuentas, me doy cuenta de que en realidad aquellos años fueron pocos. Pero fueron muy intensos. ¡Cuántas reuniones a escondidas, cuánta volanteada en la madrugada, cuánto miedo, cuánta manifestación, cuántas corridas con la policía detrás…! ¡Cuánto! Pero lo habíamos logrado. La dictadura se había terminado. Seguramente poderes desconocidos habían colaborado, pero, sin duda, aquello lo habíamos hecho nosotros. Y por años me sentí honestamente contento de haber colaborado.

Esta mañana un colega me escribió por un proyecto nuevo. Desarrollar instrumentación científica en nuestros países… A esta altura del campeonato ya me resulta imposible imaginar que podamos tener éxito. Ni hablemos de entusiasmarme. Por delante solo veo un penoso camino lleno de problemas. Y la verdad es que ya me siento tan cansado, tan desilusionado… Dejé el correo varias horas, esperando. Al final, respiré hondo y me metí. Esta vez tampoco voy a dejar que al océano le falte mi gota.

*La canción: https://jaimeroos.uy/letras/durazno-y-convencion/

Mi gota
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