Quizás es más bello aún

Perlas de Chiara

Por Sonia Vargas Andrae (Bolivia)

Esta reflexión que hoy les ofrecemos se encuentra en el libro Meditaciones, el primero publicado en los años sesenta con escritos de Chiara Lubich. Se trata de una perspectiva de la vida a la luz de la metáfora del grano de trigo, tan elocuente en el Evangelio de Juan. Lubich valora la tercera edad como una etapa de oro, una etapa de sabiduría, una etapa que vale la pena vivir, porque simplemente es bella; más aún, es más bella que todas las otras etapas. En una época en la que la vejez no es valorada y muchas veces descartada, los invitamos de descubrir su profundidad y su riqueza:

[…] Pero a los ojos de Dios, ¿será más hermoso el niño que te mira con ojos inocentes, semejantes a la naturaleza límpida y tan vivos, o la jovencita que deslumbra con la lozanía de una flor apenas abierta, o el anciano marchito y encanecido, ya encorvado, casi del todo inhábil, quizá solamente en la espera de la muerte?

El grano de trigo es bello y está lleno de esperanza cuando –tan prometedor, más tenue que un tallo de hierba, agarrado a los granos hermanos que arracimados forman la espiga– espera madurar y despegarse, solo e independiente, en la mano del agricultor o en el regazo de la tierra. Pero también lo es cuando, ya maduro, es escogido entre los otros por ser mejor, para ser enterrado y dar vida a otras espigas: él contiene ahora la vida. Es bello y es el elegido para las futuras generaciones de mieses. Pero cuando enterrado, marchitándose, su ser se reduce a poca cosa, más concentrada, y lentamente muere, pudriéndose, para dar vida a una plantita, distinta de él, pero que de él recibe la vida, tal vez entonces, es más bello todavía. 

Bellezas distintas.

Y una más bella que la otra.

Y la última más bella.

¿Verá Dios así las cosas?

Esas arrugas que surcan la frente de la viejecita, ese andar curvo y tembloroso, esas pocas palabras llenas de experiencia y sabiduría, esa mirada dulce de niña y mujer a la vez, pero más buena que la una y la otra, es una belleza que nosotros no conocemos.

Es el grano de trigo que, apagándose, está a punto de encenderse a una nueva vida, distinta de la primera, en cielos nuevos.

Yo pienso que Dios ve así las cosas y que el aproximarse al Cielo es muchísimo más atrayente que las distintas etapas del largo camino de la vida, que en el fondo sirven solo para abrir aquella puerta1.

Quizás es más bello aún
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