Personas libres y felices, que puedan amar

En un intercambio en la ciudad de Asunción, Paraguay, jóvenes del Movimiento de los Focolares le preguntan a Roberto Almada acerca del equilibrio entre las exigencias del mundo actual y la elección por una vida espiritual profunda.

Por la redacción

—Muchos jóvenes vivimos una etapa de mucha presión, con el trabajo, estudio, la familia, etcétera. ¿Cómo vivir el Ideal del Movimiento sin sentir que tenemos que responder perfectamente a todo, viviendo esta presión?

Hay algunos autores, algunos sociólogos, que dicen que nosotros hemos internalizado una especie de “dictador interno” que nos está diciendo “hacé las cosas bien”, “sé perfecto”, “producí”, “tenés que ser mejor que los demás”. 

Antes, en el siglo XX teníamos dictaduras. Ahora también, pero quiero decir que los dictadores eran externos, ahora son “internos”. Y hay un autor que afirma que estamos en una sociedad del cansancio, porque es tanto lo que nos impone este personaje interior… Y por otro lado, Jesús, María y los santos no quieren que hagamos este tipo de vida. O sea, quieren nuestra felicidad.

En el Evangelio de San Juan, capítulo 11, Jesús dice: “Todas estas cosas se las dije para vuestra alegría”. O sea, todo lo que Jesús nos dijo es para hacernos felices y alegres. Por lo tanto, yo creo que hay que superar este “dictador interno”, estas presiones, que muchas veces son internas y a veces son sociales. Es decir, vivir gratuitamente.

Piensen que ustedes son un nido donde un colibrí se tiene que posar. Y el colibrí después se va para otras flores. Vivir esa serenidad, no deber nada a nadie. Ni siquiera el Ideal del Movimiento de los Focolares se lo debe vivir como si fuera blanco o negro, es un camino que están haciendo de progresión, de gradualidad. Por eso, es superar esta autoculpabilización que a veces nos agarra por querer hacer quién sabe qué cosa, y hacer lo justo que tenemos en este momento. Jesús quiere que en el ambiente en que nos movamos (la escuela, el trabajo, la universidad, la familia) seamos luz, podamos amar. Así que olvídense de las presiones. Jesús quiere personas libres y felices.

Personas libres y felices, que puedan amar
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