“Triple Flor”, el focolar femenino de la Triple Frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina fue inaugurado el 10 de octubre, con la misión de promover el diálogo ecuménico, interreligioso y con los pueblos originarios de la región.
Por Lucas Oliveira (Paraguay)
En la Triple Frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, en la ciudad de Foz do Iguaçu (Brasil), un focolar femenino ha iniciado su misión. El 10 de octubre, con una misa presidida por monseñor Sergio de Deus Borges, obispo de Foz do Iguaçu, se inauguró oficialmente esta comunidad de laicas consagradas del Movimiento de los Focolares.
La posibilidad de abrir un focolar en la Triple Frontera surgió a partir de la visita de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, y del entonces copresidente, Jesús Morán, a la comunidad trinacional a finales de julio de 2024.
Monseñor Sergio de Deus, en un encuentro con focolarinos en mayo de 2025, preguntó qué se necesitaba para abrir un focolar en su diócesis. Le dijeron que debía preguntarle a la presidenta. Entonces, escribió una carta a Margaret Karram manifestando ese deseo. La motivación, cuenta el obispo, proviene de la capacidad del Movimiento de los Focolares para trabajar en el diálogo interreligioso, ya que Foz do Iguaçu cuenta con una comunidad islámica, y para fortalecer el diálogo con los pueblos originarios guaraníes. En el acto oficial de inauguración del focolar dijo: “Expresamos nuestra confianza en que la presencia del focolar en Foz do Iguaçu contribuirá a fortalecer el testimonio del Evangelio en este territorio singular, marcado por el encuentro de tres naciones, múltiples etnias y tradiciones”.
En una carta dirigida a la comunidad, leída al final de la misa, Karram expresó que este es un focolar insólito y único, ya que abarca las fronteras de tres países. Le da a la nueva comunidad el nombre de “Triple Flor” (en italiano Triplice Fiore), inspirado en el título de una canción escrita por Chiara Lubich en 1951. Concluye: “Mi deseo es que el focolar de ustedes exprese y lleve a la Triple Frontera la luz y la belleza de Dios Amor, y sea un verdadero testimonio de fraternidad, infundiendo esperanza y paz a muchas personas”.
Un momento también para renovar las esperanzas. Como cuenta Mari Santana, brasileña, una de las tres focolarinas que llegan a vivir a Foz do Iguaçu: “Participé en algunos procesos para cerrar focolares, así que poder abrir un focolar es algo muy importante, porque demuestra que estamos abriendo otros caminos, y esto puede hacer que el Movimiento realmente florezca en lugares donde nunca tuvo esta presencia del focolar”.
“La comunidad sentía que el focolar era suyo”
La comunidad trinacional pidió solo dos cosas para el nuevo focolar: que la casa fuera grande para poder realizar encuentros, y que estuviera en un barrio bien ubicado y de fácil acceso. Y fue la propia comunidad la que se encargó de buscar la casa.
Encontraron una propiedad que aún estaba en remodelación y que se pondría en alquiler. “Y está exactamente en el barrio sugerido, y es una casa con mucho espacio, una sala grande y el exterior también”, cuenta Mari Santana. Agrega que todo el proceso se llevó a cabo con mucha confianza en la comunidad, porque solo conocieron la casa en persona el día de la mudanza.
“Era muy hermoso ver, en las pequeñas cosas, cómo se manifestaba la Providencia”, cuenta la focolarina paraguaya Blanca Rolón. Una comunidad en Brasil organizó una misa para agradecer por el nuevo focolar y un almuerzo para recaudar fondos. En otra ciudad, la gente donó lo que les sobraba en sus casas.
Una persona, al enterarse de la inauguración del focolar y antes incluso de que tuvieran una casa, dijo: “No sé cuántas ventanas tendrá el focolar, pero las cortinas, la casa ya las tiene”. Por otro lado llegan tres cucharitas, tres cuchillos. Y de otros, cuadros, ollas, tazas. Una persona dona ocho sillas. Otra da un sofá, un tapete, un jarrón con flores.
Algunos muebles ya habían llegado a principios de año, procedentes de un departamento en Curitiba (Brasil) que quedó cerrado porque su inquilina, una joven a quien le habían diagnosticado cáncer, ya no podía regresar allí. Su mamá, entonces, encontró en el focolar un lugar donde los muebles de ese departamento pudieran servir.
“En cada detalle, en las pequeñas cosas, se sentía el amor de cada persona. Vimos cómo la comunidad sentía que el focolar era suyo”, comenta Blanca.
Una tríada de eventos
La misa de inauguración del focolar trinacional fue la culminación de una serie de tres eventos importantes en los que participó el Movimiento de los Focolares en la ciudad de Foz do Iguaçu. El primero fue la presentación ante la sociedad del Instituto Protelli Teko Porã, y el segundo fue el encuentro de diálogo interreligioso entre cristianos y musulmanes.
El encuentro de diálogo interreligioso, promovido por el Movimiento de los Focolares y la Diócesis de Foz do Iguaçu, tuvo en su segunda edición como tema “El amor al prójimo como camino hacia el diálogo interreligioso: acoger, escuchar y enriquecerse con la diversidad”, con la participación de un jeque suní, un jeque chií y un focolarino cristiano católico, que disertaron sobre el tema, y la focolarina Mari Santana, que compartió su experiencia con los pueblos indígenas en Canadá. Asistieron al evento fieles cristianos de diversas denominaciones y musulmanes



