Correo de lectores

Editorial

Cuidarnos para seguir cuidando

Había llegado a este punto con “tanta noticia negativa” (no porque mire noticias, sino por las realidades que van acercándose a diferentes ámbitos de la Argentina toda). Entonces decidí “retirarme” por una semana. Leí las notas de la revista, escuché canciones Por Un Mundo Unido y me dediqué a mis plantas. ¡Éxito! ¡GRACIAS!

Miryam S.

Salud integral

El cansancio de los buenos

Participé del curso que realizó Roberto Almada en la Mariápolis Lía, el cual me ayudó mucho a comprender lo que me sucedía por trabajar en el gobierno nacional, comprometida con la dignidad de las personas por quienes trabajaba y acompañando el proceso de participación comunitaria hacia el bien común. Una actitud que generaba distintas presiones; el ser fiel a los valores que me motivaban y el encuentro con quienes vibraban en su corazón con el mismo estímulo me descansaban.
Ya jubilada, un problema de salud muy delicado me condujo a un momento de silencio y contemplación sobre la vida, en el cual comprendí que la implicancia en el inconsciente del sistema familiar no me había permitido valorarme ni encontrarme con mi ser.
La elección de amar al otro que es mi hermano me permitió vivir. Ser mujer me permitió reconocerlo desde mi intuición. También ser mujer en la cultura en la que fui niña, adolescente y adulta significó ser humillada muchas veces inconscientemente, y defenderme me encerró en algunos prejuicios. Hoy comprendo que no encontrar la plenitud de la vida fue no valorar mi ser. Un nuevo aprendizaje, rescatando experiencias vividas donde también fui amada y mis defensas no permitieron valorar integralmente.
Quizás esta experiencia le permita a alguna de las mujeres con quienes compartimos este profundo cambio epocal, reconocer nuestro valor integral de ser mujeres. Hoy la historia humana necesita reconocer el lenguaje del corazón y nuestra trascendencia.

María Inés P.

Gracias infinitas, Roberto. Tengo tu libro e hicimos el retiro del cansancio de los buenos. Ojalá se venga el segundo libro referido al tema, con esta nueva mirada. Un abrazo inmenso.

Cecilia N.

Experiencia

“Allí donde todo quemaba, había una humanidad que me sostenía”

¡Gracias! Hermosa experiencia. Impresionante cómo el cuerpo termina haciendo síntoma físico, que expresamos, del sentir emocional.

Claudia L.

Gracias, Natalia, por tu generosidad para compartir tu vivencia que nos ayuda a reflexionar sobre la importancia de escuchar los “susurros”, ¡nuestro cuerpo nos habla! Y buscar ayuda, un gesto de auténtica humildad.
Alejandra A.

¡Gracias, Natalia! Comprendo muy bien lo que has vivido ya que ha sido mi experiencia. Me gusta mucho escribir y no desarrollé ese deseo. Lo haré en este momento.

Compartir nuestras experiencias de madurar en cuidarnos cuando elegimos servir a quienes cuidamos, nos permite ver muy bien el camino en el que caminamos juntos.

María Inés P.

Muy buena experiencia y muy valiente para comunicarla pues ayuda sin importar la edad de quien la vive. Vale buscar ayuda para poder seguir sirviendo y cuidándonos al mismo tiempo. 

Además esta experiencia permite ver en lo concreto lo que explica Roberto Almada también en su valioso artículo. Excelente toda la revista. 

Marta E.

Movimiento

Llamados a construir fraternidad

Luego de leer lo que explicaban de ese encuentro me acordé de cuando fui a la Mariápolis Lía. Cuando terminó el encuentro tocaban las bocinas de los micros, de los autos, pero no nos íbamos. Ahora veo claro lo de las tres chozas, y yo siempre lo digo, que lo que san Agustín dijo, la ciudad de Dios, la realizó aquí en O’Higgins.

José Luis.

Testimonio

Un microsegundo en la eternidad

¡Gracias! Difícil expresar con palabras, qué capacidad de comunicar. Al terminar de leerlo me dejó, como dice él, “a medio metro del suelo”. ¡Asombroso!

Popi Di P.

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