Diálogos que transforman e inciden

El Movimiento de los Focolares es una realidad espiritual que ilumina el mundo a su alrededor a través de las personas que lo integran, pero también en su conjunto. Del corazón pulsante del movimiento se abre una red que se expresa en todos los colores del arco iris y se extiende en el mundo bajo múltiples dimensiones de diálogo.

En las líneas de este artículo resonará la palabra diálogo reiteradas veces, el objeto es poder comprender que, dimensiones del sentido relacional de los miembros de la Obra de María comprometidos con el mundo que los rodea.

¿Qué hace el Movimiento de los Focolares?

Muchas veces un miembro del movimiento es interpelado por algún interlocutor con la pregunta: ¿pero ustedes en el Movimiento que hacen?, ¿cómo se manifiestan? La respuesta es siempre la misma: el compromiso personal de quienes, asumiendo el proyecto de Jesús “Que todos sean uno”, se comprometen con la propia vida en esa conversión necesaria que los lleva a trabajar al servicio de la transformación de la sociedad y en la incidencia del Evangelio en todos los ámbitos, siendo conscientes de que, aun caminando con otros, el suyo es siempre un compromiso personal evangélico.

Algo que caracteriza a los miembros del Movimiento es que su campo de acción es la sociedad, la cultura y, por lo tanto, la política, el trabajo, las relaciones institucionales e internacionales, la ética, la vida sana, las relaciones sociales, toda la comunicación.

Diferentes expresiones e instancias de compromiso

Muchas veces ese compromiso se suma al de otros en pequeños grupos llamados células de ambiente, pequeños recintos de personas que anhelan la misma construcción del Reino, que anhelan ser transformadores de esa porción de humanidad y de estructuras.

La célula no es una estructura jurídica, es como bien la define su nombre un ámbito vital de discernimiento, de luz, un dispensador de fuerzas y ardor frente a los embates.  Un espacio de celebración que no tiene otro costo más que el compromiso personal de sus miembros de alentar entre ellos el fuego de la presencia de Dios, el verdadero Maestro que guía cada realidad cuando le damos espacio.

Es, por tanto, un Dios que camina junto a los otros en una oficina, en un departamento de gastronomía, en un call center, en un movimiento social, en una institución estudiantil, en centros académicos y de investigación, entre obreros de una fábrica.

Con esta finalidad, se constituyen también instituciones con miembros del movimiento y con otros en torno a realizaciones concretas, como pueden ser las obras de carácter social e iniciativas de todo tipo que surgen en cada país y que transforman e inciden en la realidad social.  Existen en cada país y operan en el tejido social como factores de transformación inclusiva porque nacen del encuentro entre los miembros del Movimiento y la realidad evidenciada en su entorno.

El compromiso en el corazón de estas expresiones es siempre el mismo: descubrir el Dios que vive en la realidad, en los hermanos, caminando entre ellos y con ellos; comprender cómo emprender salidas de crecimiento social, cultural, educativo. La luz siempre emerge desde adentro y desde abajo, en vínculo con las personas con las comunidades barriales más marginadas, la vida misma, y es la misma luz que refleja en su propuesta el Evangelio. Emprendimientos que no dejan de sufrir avatares, momentos de incertidumbre, y es allí donde también se experimenta que toda generatividad del Reino es conquistada en la prueba, la poda y no menos en el sacrificio.

Hoy, a 80 años de su nacimiento, la Obra de María se interroga a sí misma acerca de los nuevos desafíos del mundo actual, dónde debe estar presente para responder, según el Carisma de la unidad, a las necesidades más urgentes. Desde esta perspectiva, surgen múltiples iniciativas. Entre ellas, focolares proyecto focalizados en dar respuestas a nuevas necesidades emergentes: países en guerra, comunidades de pueblos originarios, zonas de periferia extrema, ámbitos universitarios…

Humanidad Nueva e Inundaciones

Dos líneas corren juntas entretejidas y asumen un enorme potencial: Humanidad Nueva e Inundaciones. Humanidad Nueva llamada a transformar todas las realidades donde actuamos desde el ser ama de casa y junto con otras operar en la cotidianidad, hasta ser director de una escuela, un semanario o un sindicato, y allí en conjunto con una posible célula de ambiente, poder operar todo tipo de transformación con creatividad, con coraje, con actitud siempre prosocial, y enraizada en las palabras de Jesús, ir colaborando en el hacer nuevas todas las cosas.

La segunda línea de este entretejido es las llamadas inundaciones, inundaciones de luz -para usar una expresión de San Juan Crisóstomo padre de la Iglesia- con las cuales se transmiten esta luz a los distintos aspectos de la cultura de hoy.

Son inundaciones que siguen siendo tales sólo si están constantemente animadas, inundadas por la luz que proviene del don de Dios. Se producen por un diálogo muy particular: el diálogo con la cultura, en la cultura, con los distintos campos del saber y de la vida humana, como el de la política, la economía, el derecho, la sociología, las ciencias humanas y naturales, el deporte, la comunicación, la educación, la psicología, la filosofía, la salud y la ecología, entre otros. Para más información visitar: www.focolaresciudadnueva.com

Humanidad Nueva y las Inundaciones se entrelazan en esa dinámica fundamental de vínculo entre la teoría y la praxis, una sin la otra no puede existir y ofrecer la totalidad de la realidad.

Múltiples son las expresiones en estudios académicos, centros de investigación, cátedras, redes de estudio, itinerarios, escuelas, y mil formatos creativos que se vinculan a las inundaciones.

Una única realidad entretejida en dos grandes líneas de acción, Humanidad Nueva e Inundaciones, un binomio inseparable si de cambio, transformación e incidencia se habla. Y todo siempre fundado en la vida del Evangelio que no deja las cosas como las encuentra, sino que las transforma, las purifica, las reanima, las potencia y las hace eficaces.

Toda vocación tiene una misión

El movimiento ofrece también formas de participación ampliada a quienes lo deseen, de acompañamiento, de profundización, de búsqueda de respuestas a la sociedad, como el Movimiento Familias Nuevas llamado a expandir el abrazo a la sociedad a sus realidades, sus dolores y dificultades en la realidad de la familia.

Los Jóvenes por un Mundo Unido que recorren todas las vías posibles para construir la fraternidad universal, con el fin de curar las divisiones que existen dentro de las familias, entre generaciones, entre los diferentes grupos sociales… Chicos por la Unidad, adolescentes, que con creatividad efectivizan en acciones ese abrazo del que hablamos recién entre los jóvenes.

El Movimiento de los religiosos y las religiosas que pueden ofrecer a menudo un ejemplo de frescura evangélica y carismática, así como un impulso generoso y creativo a la evangelización y que promueven todo tipo de iniciativas para acrecentar el espíritu y la cultura de la comunión entre los diversos carismas. Asimismo, el Movimiento sacerdotal, cuyo objetivo es difundir en el sacerdocio diocesano, en los seminarios y en los diversos ámbitos eclesiales el espíritu de comunión, para contribuir a renovarlos a la luz del Testamento de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn 17, 21).

El Movimiento Parroquial y el Movimiento Diocesano son una expresión del Movimiento de los Focolares en la Iglesia local. El primero trabaja para construir la unidad, en todos los niveles, valorizando la contribución de asociaciones y movimientos, según el carisma de cada uno al servicio del bien de todos, colaborando con la espiritualidad a la vida de la unidad en la Parroquia.

Obras llamadas a dialogar siempre con todos

Las Ciudadelas del Movimiento de los Focolares, llamadas Mariápolis permanentes, son una expresión del diálogo a gran escala.  Representan los ejemplos actualizados del árbol de mostaza del Evangelio, donde se posan muchos pájaros del Cielo.

En distintos puntos del mundo viven ciudadelas fundadas en una única ley, la del amor reciproco, con el compromiso de sus habitantes en la vida desafiante de la Palabra, y un fuerte compromiso en la espiritualidad comunitaria.

Adultos, jóvenes, niños, ancianos, de todas las proveniencias son sus habitantes. No son conjuntos cerrados, son poblados fundados en sus creencias y elecciones, plurales en sus habitantes y sus modos de sentir y pensar que logran caminar con un Ideal de vida comunitario y abierto a la sociedad. Allí encuentran su casa los hermanos de la iglesia católica que las visitan, los hermanos de otras iglesias cristianas, los pertenecientes a otras religiones, y también las personas que no necesariamente procesan un credo por ser agnósticos o bien no creyentes. Ellos también encuentran en la ciudadela su casa, porque se sienten identificados con los valores humanos fundamentales. Todos tienen un espacio.

Centros Mariápolis

De la misma manera, en todo el mundo se encuentran las casas de acompañamiento en la formación, los Centros Mariápolis, que reciben anualmente a los miembros del Movimiento y también a muchos otros movimientos, comunidades e instituciones que buscan un espacio armonioso que ofrezca paz, serenidad, testimonio para realizar sus actividades sea de evangelización o formación en general.

Se caracterizan por estar atendidos por un grupo pequeño de personas cuya mayor oferta a quienes los visitan es la atención personalizada, la atención de los grupos y especialmente ofrecer también allí el testimonio de la Palabra llevada a la praxis.

Grupo Editorial Ciudad Nueva

Entre las obras que destaca la Obra de María se encuentra el Grupo editorial de la revista y de los libros Ciudad Nueva. Desde los inicios del Movimiento, las raíces de Ciudad Nueva son claras, pues están estrechamente unidas los Focolares.

Chiara Lubich escribió en enero de 2006 a las 37 ediciones en 22 idiomas en todo el mundo. “Vivimos en la época de la globalización y los medios de comunicación tienen un papel fundamental. Ciudad Nueva quiere ser un órgano de opinión que se ofrece a cuantos comparten, de un modo u otro, los ideales de paz, de justicia, de libertad, de verdad y de unidad. La revista Ciudad Nueva quiere ser camino para la fraternidad, instrumento de diálogo en todos los niveles, de comunión y de unidad”.

Instituto Universitario Sophia

Y como en todas las familias, también en las obras de Dios, existen aquellas expresiones nacidas recientemente, así es el Instituto Universitario Sophia, con presencia en Europa y en América Latina, y un florecimiento reciente en África. Sophia está convencida desde su nacimiento que la sabiduría habita en cada persona y en nuestros pueblos. Se trata de un estudio, investigación, formación y acción fundado en el dinamismo de estudio de teoría y praxis, con un metodología creativa, participativa, interdisciplinar y transdisciplinar que lleva novedad y busca caminar en el diálogo con las realidades y demandas de las sociedades donde se encuentran desarrollándose.

No podemos cerrar este artículo sin nombrar a Chiara Lubich fundadora junto al significativo cuerpo de compañeros y compañeras que pudieron ir plasmando el soplo del Espíritu en estas dimensiones citadas, bajo una clara lógica: toda vocación del movimiento se expresa necesariamente en una profunda mística de la espiritualidad de comunión, de elección de Dios, de vida de la Palabra como senda cotidiana, y en una vocación radical de amor apasionado por las personas, los rostros sufrientes que nos rodean, los pueblos y sus necesidades y nuestro planeta, en definitiva el llamado inicial a cada miembro a la unidad pedida por Jesús al Padre.

Por Susana Nuin

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One thought on “Diálogos que transforman e inciden

  1. Voy a hacer,consiso,para mí la Mariapolis Lia fue un paraíso,la presencia constante de un fuego de Amor,que te quema,y para aliviar su ardor no puedo menos que transmitirlo a todo el Mundo,Te quiero Chiara

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