Tres palabras que resumen los 35 años de la Economía de Comunión (EdC), celebrados del 25 al 30 de mayo. Alrededor de 500 personas participaron en un programa dividido en dos etapas. En la primera, los participantes vivieron una experiencia inmersiva en 16 comunidades e iniciativas empresariales latinoamericanas que ponen en práctica la cultura de la comunión. En la segunda, se reunieron en Buenos Aires, Argentina, para un foro internacional dedicado a celebrar el recorrido de la EdC y a establecer compromisos para el futuro.
Por Economía de Comunión Internacional
La propuesta central de las celebraciones partió del lema “Camino de Regeneración”, señalando la esencia de la EdC: regenerar las heridas del actual sistema económico de adentro hacia afuera, entrando en el corazón de quienes sufren cada día para pensar junto a estas personas en una economía diferente. “Tenemos la audacia de afirmar que la herramienta más poderosa para la regeneración es la comunión”, declaró Isaías Hernando, corresponsable internacional de la EdC.
Durante estos días también surgió la idea de que la Economía de Comunión no se reduce a un modelo empresarial, sino que representa una vocación, una elección de vida vivida en la libertad. Voces de diferentes países, culturas y contextos sociales —empresarios, empresarias, líderes comunitarios y representantes de los pueblos originarios— se alternaron en el escenario, mostrando la fuerza transformadora de esta vocación.
El momento culminante de la celebración fue unpacto mundial, firmado personal y colectivamente por todos los presentes, para promover en la economía una cultura que ponga en el centro las relaciones humanas y que elija vivir prácticas regenerativas capaces de generar comunión. La EdC también presentó dos novedades para celebrar el presente y mirar hacia el futuro: una nueva identidad visual, más moderna, y una nueva aplicación para conectar personas, empresas y proyectos a nivel global. Visita: www.globaledc.org.
Regenerar las heridas desde adentro hacia afuera
La comunión, como catalizadora de regeneración, desplaza la atención solo de las pobrezas y pone de relieve las riquezas sociales, culturales y espirituales. Esta fue justamente la experiencia contada por los participantes de la primera fase, divididos en pequeños grupos dentro de dieciséis iniciativas locales latinoamericanas de la EdC.
“Participé en la experiencia en los Centros Nuevo Sol. Lo que más me impactó no fue la pobreza ni el abismo de desigualdades presentes en las periferias de Buenos Aires, sino la fuerza con la que el amor teje comunidad en esta región. Los desafíos son más difíciles, por eso el amor es más concreto, más activo y más cercano”, contó Luz Villafañe, de Tucumán, en Argentina.
En El Volcadero, en cambio, la comunidad local obtiene su sustento de un vertedero de basura. Niños, jóvenes, adultos y ancianos enfrentan cada día condiciones insalubres para sobrevivir. Aun así, allí la comunión deja huellas de regeneración. La empresa Dimaco, de la EdC, trabaja junto a la comunidad compartiendo recursos, programas de formación y ladrillos para mejorar las viviendas.
“Al ver esos sólidos ladrillos de Dimaco unidos a las casas originales, ya casi en ruinas, sentí que el verdadero amor no busca destruir al otro ni cambiarlo a la fuerza. Lo que yo y todos nosotros podemos hacer es permanecer junto a las personas para que la pobreza no se transforme en aislamiento: sentí una vez más que esta es la verdadera solidaridad”, contó Marilen, de Corea del Sur.
Dejando las comunidades locales, los participantes se reunieron en Buenos Aires el 29 y 30 de mayo para un foro organizado en la Usina del Arte. La apertura reunió en el escenario a personas de diferentes países, empresarios sociales y empresarios de negocios, junto con líderes comunitarios involucrados en los proyectos de la EdC en todo el mundo.
Nji Bih, empresaria de Mabs and Smalls Kitchen, en Nigeria, afirmó con convicción que la EdC ha cambiado su forma de trabajar, ayudándola a comprender que, en una empresa guiada por la comunión, el objetivo final no es el beneficio, sino la persona.
“Cuando pones a la persona en el centro, la empresa no sufre: florece”. Y continuó: “Destinamos parte de nuestros beneficios a la formación de los colaboradores, a la educación de niños en situación de vulnerabilidad y al bienestar de todas las personas involucradas en nuestra actividad. Compartimos con generosidad, con constancia, incluso cuando no es fácil. Y es gracias a esta comunión que nuestra producción de chocolate se ha expandido”.
El líder xavante Vanderlei Burure Wadi explicó cómo los recursos compartidos a través de la Economía de Comunión llegan hasta su aldea, en el interior de Brasil. Allí, el programa Supera, promovido por EdC Brasil, financia becas para los jóvenes xavante.
“Nuestro pueblo enfrenta muchas dificultades, pero creemos que la educación puede contribuir a transformar esta realidad. Un ejemplo es uno de nuestros estudiantes, graduado en Pedagogía, que hoy trabaja en su propia aldea poniendo en práctica todo lo que ha aprendido”.
Regenerar la tierra es una relación a ser cultivada
Un bloque entero del foro se ha dedicado a las iniciativas que promueven la regeneración de la tierra, con una perspectiva de justicia climática.
Amata, Kolbe y Sole, de Corea del Sur, manejan la panadería familiar en Daejeon. La actividad, que empezó con dos personas, hoy cuenta con 1.600 colaboradores y recibe aproximadamente a 12 millones de visitantes cada año. Uno de los proyectos de la empresa, Eco Sungsim, fomenta el reciclaje de cartones de leche. Colaboradores, clientes y escuelas de la región se han sumado a la iniciativa y gracias a ella, la empresa compensa anualmente unas 79,2 toneladas de carbono.
Gilda Espíndola y Marta Barreto han representado en el escenario a la comunidad indígena de Yari Miri, en Asunción, Paraguay, y su lucha por la tierra. Durante décadas han vivido en la capital en condiciones de extrema pobreza. Una experiencia de comunión entre organizaciones colectivas y personas de buena voluntad permitió a la comunidad cumplir el sueño de comprar su propia tierra, donde hoy viven.
“La transformación del lugar fue el resultado de un trabajo colectivo. La comunidad produjo ladrillos, construyó letrinas y se convirtió en multiplicadora, ayudando a otras comunidades a obtener tierras y viviendas”, contaron.
El camino del emprendedurismo en EdC
Sin empresas no existe la Economía de Comunión. También el camino del emprendimiento fue protagonista del evento, en otro momento caracterizado por la pluralidad de voces provenientes de Francia, Brasil, Argentina, Nigeria e Italia.
El Polo Lionello, en Italia, nació en 2006 y desde entonces ha enfrentado numerosas dificultades, como contó Maria Gaglione, responsable administrativa. El cierre de empresas pioneras de la EdC, la pandemia y las crisis energética y económica representan una realidad bien conocida en el mundo empresarial.
“Hoy el Polo reúne 42 iniciativas, con una ocupación casi total de los espacios: empresas activas en servicios, producción y logística, además de asociaciones y fundaciones de carácter social y cultural, entre las que se encuentran la Escuela de Economía Civil, la Fundación Economía de Francisco y el consultorio médico Risana”, explicó.
También el camino de la comunión fue elegido por un grupo de empresarios de la región de Tucumán, en Argentina, que se reunieron en 2021 para celebrar los 30 años de la EdC. Eligieron la apicultura por su carácter orgánico y por la posibilidad de replicarse en otros lugares.
La empresa opera en forma asociativa y ya cuenta con 140 socios en cuatro países y más de 700 colmenas en producción.
“Quien se adhiere a La Novedad acepta que cada año el 50 % de la rentabilidad se destine a becas, mientras que el otro 50 % puede usarse para comprar nuevas colmenas, financiar más becas u otros fines que cada uno considere oportunos”, afirmó Pablo Sustersic.
A su lado estaba David Ferro, uno de los colaboradores de La Novedad: “Aquí siento que me valoran, que mi experiencia y mis competencias son tenidas en cuenta. Esto es muy importante para el equipo, que sabe que detrás de cada colmena y cada tarro de miel hay personas y familias. Es algo que no había encontrado en otros trabajos”.
Compromisos para el futuro
¿Y cuáles son los compromisos de la EdC para el futuro? Durante una conexión global en la mañana del 30 de mayo,casi 300 personas se unieron a la asamblea de Buenos Aires desde diferentes partes del mundo para reafirmar solemnemente el pacto que une toda la red de la Economía de Comunión.
Esta gran comunidad global desea promover la cultura del encuentro, vivir por una economía más justa, reconocer el protagonismo de las personas en situación de vulnerabilidad y contribuir a la construcción de comunidades más fraternales. Una frase pronunciada por el emprendedor social y educador brasileño Jean Santos resume bien estos compromisos: “La regeneración comienza en el terreno de las comunidades cuando escuchamos el dolor, reconocemos las diversidades y comprendemos sobre todo que nadie es tan pobre como para no tener nada que dar y nadie es tan rico como para no tener nada que recibir” •



