HDC (Health Dialogue Culture) es una de las inundaciones del Movimiento de los Focolares que se inició en 2003 e involucra a profesionales de diversas disciplinas de las ciencias de la salud, así como de diferentes regiones geográficas y culturas. En palabras de uno de sus integrantes en Argentina, cuál es el presente de esta realidad y qué tipo de mirada quieren aportar desde la ciencia al cuidado de las personas.
Por Pablo Gabriel Troncoso (Argentina)*
HDC se inspiró en la espiritualidad de la Unidad del Movimiento de los Focolares, fundado por Chiara Lubich, en Trento (Italia) en 1943. Tiene, entonces, sus raíces en la cultura que emerge de este movimiento, que se esfuerza por crear diálogos constructivos. El movimiento ha ayudado a crear una cultura contemporánea en muchas áreas, entre ellas: política, economía, sociología, derecho, psicología, salud, arte, comunicación, ecología, pedagogía, deporte, entre otras.
A través del compromiso con la comunidad científica, HDC quiere contribuir a la construcción de una Antropología Médica, que apoye la atención hacia una mejor ciencia y salud. Este enfoque se basa en el respeto constante a la vida, la dignidad y la intimidad de cada persona. La HDC continúa promoviendo al individuo mientras se esfuerza por lograr un nivel más alto de salud social y colectiva. HDC se propone como un “espacio” de reflexión cultural.
Desde sus inicios a la actualidad, en el Cono Sur este espacio ha ido creciendo y haciéndose cuerpo en las distintas problemáticas que nos acontecen, a través de diversos profesionales de la salud que sentimos la vocación de trabajar con este ideal como norte. Estamos conectados con la práctica profesional y la experiencia en el contexto en el que encontramos confirmación de supuestos teóricos, nuevas líneas de estudio e investigación.
El último de los espacios donde nos congregamos a charlar sobre estos temas fue en marzo de 2020. Nos juntamos algunos trabajadores de la Salud en Alta Gracia, provincia de Córdoba, un fin de semana para conocernos, compartir lo que hacemos a diario, nuestros deseos, inquietudes, frustraciones, etc., que hacen también a nuestro trabajo.
Así nos encontramos enfermeros, asistentes sociales, agentes sanitarios, farmacéuticos, kinesiólogos, odontólogos, médicos de diversas especialidades y administrativos. Los temas que tratamos fueron las relaciones interpersonales y el amor recíproco como eje conductor de esas relaciones. En ese contexto relacional, los problemas cotidianos de nuestro “mundo” del ejercicio académico y profesional se van acomodando solos.
Inmediatamente volvimos a nuestras casas y formamos un grupo de Whatsapp que funciona hasta hoy. Allí nos mantenemos comunicados, charlamos diferentes temas emergentes de la Argentina cotidiana, y permitimos que aquellos que quieren sumarse, tengan un lugar donde hacerlo.
Al mes del encuentro, comenzó la pandemia de Covid-19 que nos llevó a muchos meses de reclusión en nuestros domicilios. Pero como aspecto favorecedor, se multiplicaron las formas de comunicación online, y eso nos dio la idea de conectarnos con gente que trabaja en salud, en otros países. Así surgió, tímidamente, la Inundación Latinoamericana de la Salud.
HDC es un grupo virtual donde nos escribimos y nos conectamos mediante videollamada. Somos, en general, médicos de diferentes especialidades, pero también hay enfermeras, odontólogas y psicólogos. Somos de Venezuela, Colombia, Brasil, Perú, Argentina, Paraguay y Chile. Nos une compartir nuestras realidades en países diferentes, y conocer algunos paradigmas de salud que intercambiamos mutuamente.
Algunos de nosotros mantienen firme el paradigma del Médico Hegemónico, otros nos manejamos con el Modelo Médico Biopsicosocial (la Atención Primaria de la Salud), y nos informamos de la Medicina de los Pueblos Originarios y de la Homeopatía.
En 2017 tuve la oportunidad de estar en Brasil (Sao Paulo) en un congreso internacional, justamente presentando las diferentes maneras que hay de ver el proceso salud-enfermedad, y sugerir cómo funcionarían los sistemas sociosanitarios con esos diferentes sistemas, juntos o separados.
La realidad de las inundaciones o de cualquier espacio de intercambio científico no es fácil, ya que cada uno defiende su paradigma. Y especialmente a nosotros nos desafía a escucharnos más atentamente, y con la cabeza lo más abierta posible, para comprender lo que nos quiere transmitir el otro.
Mi experiencia personal
Nací en Mercedes (Buenos Aires) y estudié en la Universidad de Buenos Aires justo al inicio del gobierno de Raúl Alfonsín. Me recibí e hice la residencia de Medicina General/Rural en el hospital de General Roca (Río Negro) y al finalizarla, nos trasladamos con mi señora a Sierra Colorada (Río Negro), un pueblito de 1100 habitantes nucleados y 20.000 km cuadrados a cargo, con población rural en general. Mi señora fue docente en el colegio secundario del pueblo. A los cinco años nos fuimos a vivir a Cipolletti, en la misma provincia, y trabajé en el hospital local y en una clínica en la ciudad vecina de Neuquén.
A los años, impulsado por varias personas, comencé a estudiar Homeopatía Unicista, y en 1998 comencé como docente en la carrera de Medicina de la UNCo (Universidad Nacional del Comahue), que se abrió ese año. Allí enseñé Atención Primaria y una materia que se llama Taller, donde los alumnos tienen que aprender a solucionar problemas, trabajando en grupo entre ellos.
Hoy trabajo en la Facultad de Ciencias Médicas, y ejerzo la Medicina General y la Homeopatía en la ciudad de Neuquén.
Mi visión del proceso salud-enfermedad y por ello de lo importante a atender en las personas, familias y barrios/pueblo/ciudad, es amplia, compleja y reconoce que necesita de muchísimos actores, que van más allá de los que pertenecemos al sector formal de atención de la salud.
Humanizar la salud, con fuerte atención a la prevención de problemas, más que a la atención de los problemas de salud, es una idea difícil de introducir en un contexto social-cultural, de sociedad de consumo, que tiene un sistema basado en los profesionales y no en los usuarios. Como en las facultades de Medicina, lograr un proceso enseñanza-aprendizaje basado en el alumno, y no el docente/profesor, es un punto a lograr. Falta mucho para ello.
En el fondo, la propuesta es el amor recíproco que se expresa a nivel social, comunitario. Y no tiene nada que ver con el capitalismo. Es un horizonte guía, no un objetivo a exigir a todos los que me rodean. Como dice el escritor Eduardo Galeano: el horizonte te llama a caminar, pero caminás dos pasos y el horizonte se corre dos pasos, y así sucesivamente. Pero sin el horizonte, no caminaríamos.
En mi saber, poder compartir diferentes paradigmas en Salud, y poder llevarlos a la atención de la gente, es un logro invalorable. Todos nos enriquecemos del saber del otro, y nos complementamos. Esos paradigmas y complementariedad (el horizonte), es lo que nos permite ir adelante •
Para quienes quieran comunicarse con nosotros, pueden hacerlo a las siguientes direcciones:
E-mail: ptroncoso87@gmail.com
Teléfono celular: (+54 9) 299-5575417
*Médico General/Rural. Homeópata Unicista. Miembro de HDC Argentina.


