Un acuerdo para la democracia ambiental

Escazú – Nos quedan diálogos que construir, espacios que liderar y una sociedad que empoderar. Actuemos por Escazú ahora.

por Joaquín Salinas Atenas (Chile)*

Nuestro planeta vive una crisis climática sin precedentes. No podemos ignorar la destrucción de los ecosistemas, el aumento de la temperatura y el riesgo que viven las comunidades en zonas de sacrificio al ser expuestas a la contaminación. Somos responsables de cada uno de estos hechos, de tomar acción y de frenar el avance hacia un colapso ambiental.

Entre los días 20 y 22 de abril de 2022 se realizó la primera Conferencia de las Partes (COP) del Acuerdo de Escazú, así llamado por haberse concordado originalmente en la ciudad de Escazú, Costa Rica, el 4 de marzo de 2018. Un evento esperado por las organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas y juventudes, además de los 24 países de Latinoamérica y el Caribe que firmaron el acuerdo. Doce de ellos lo firmaron pero todavía no lo ratificaron. Quienes sí lo hicieron son: Uruguay, Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Panamá, Guyana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, y México.

Esto trae también desafíos importantes para poder concretar la implementación del acuerdo en cada uno de los Estados parte. La COP se trató de un evento marcado por la presencia de las juventudes, que a pesar del reducido aforo presencial quisieron incidir, buscando la consideración de los defensores del medioambiente, comunidades en zonas de sacrificio, territorios y organizaciones, para que a la hora de tomar decisiones importantes sean involucrados de manera efectiva.

Pero, ¿qué es Escazú? ¿Cuáles son las materias que aborda? ¿Por qué es importante? Son preguntas frecuentes que deben ser respondidas de manera clara para evitar desinformación en la población, medios de comunicación y autoridades.

El Acuerdo Regional sobre Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, más conocido como Acuerdo de Escazú, es el primer tratado que versa sobre materia ambiental y derechos humanos, brindando protección especial a los defensores del medio ambiente, además de sostenerse bajo pilares fundamentales como el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales. Todas estas son herramientas indispensables e importantes para el fortalecimiento de la democracia ambiental en cada uno de los países de la región y así poder combatir la crisis climática.

La COP 1 tuvo objetivos relevantes para dar forma a los siguientes encuentros, definiendo temas como: reglas de procedimiento de la conferencia de las partes; reglas de composición y funcionamiento del comité de apoyo a la aplicación y cumplimiento del acuerdo; disposiciones financieras. Tres instancias decisivas para el futuro del tratado.

La participación de las juventudes en el evento estuvo motivada por el ímpetu para defender el medioambiente, por buscar la participación efectiva de los territorios y generar políticas públicas para entregar un lugar habitable a las futuras generaciones. Fue un espacio donde se generaron instancias de organización, diálogo, diversidad de culturas y, por sobre todo, unidad, en donde hubo momentos de aprendizaje mutuo, basándonos en las experiencias de trabajo y activismo de cada uno de nosotros.

Como estudiante universitario, como activista pero también como joven, se trató para mí de una experiencia cargada de aprendizajes, desafíos y esperanzas, que debe ser abierta a más personas y territorios, a diversos grupos de acción, para hacer del Acuerdo de Escazú un proceso participativo eficiente y ambicioso. Se trata del futuro de nuestro planeta, se trata del futuro de la humanidad, se trata de nuestro futuro.

Después de haberse desarrollado la conferencia, aún quedan metas por conseguir: la implementación del tratado, fortalecer la participación del público, divulgar información acerca del tratado y sus diferentes eventos. Para lograrlo, deben involucrarse diversos actores: 1) los países, para que puedan implementar el acuerdo con la creación de políticas públicas; 2) las personas, organizaciones, pueblos indígenas y grupos excluidos de la toma de decisiones, porque son estos grupos los que viven la aplicación de las políticas y por años se han visto perjudicados; 3) medios de comunicación, ya que son los encargados de divulgar información verídica, confiable y constante, ayudando así a derribar mitos acerca del tratado.

Es necesario acercar el acuerdo a las personas, para que sean ellas las protagonistas y puedan trabajar en conjunto con los países. Así se podrá combatir la crisis climática entre todos, brindar seguridad a los defensores y hacer de este un tema transversal.

Hemos dado un paso pero no todo está hecho; no podemos dejar de ser ambiciosos en la protección del medioambiente, nos quedan espacios que ganar, nos quedan diálogos que construir, espacios que liderar y una sociedad que logre una amplia participación. Las juventudes estamos dispuestas a trabajar por cada uno de los pilares que aborda Escazú, por lo que también esperamos la voluntad política que requiere esta temática. Sumemos personas para lograr una institucionalidad ambiental robusta en cada país y actuemos unidos por construir un mundo más consciente y más humano. Actuemos por Escazú ahora •

* El autor es activista socioambiental, coordinador en Escazú Ahora Chile y miembro de Juventudes COP.

Escenario en Paraguay

La República del Paraguay firmó el Acuerdo Regional el 27 de septiembre de 2018 en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Posteriormente, el Poder Ejecutivo solicitó su ratificación al Senado de la Nación el 31 de mayo de 2019.
Durante el proceso de socialización del instrumento jurídico surgieron voces a favor y en contra del acuerdo.
Tuvo mucho peso la objeción de que el acuerdo colicionaría con algunos artículos de la Constitución Nacional, por lo que el Poder Ejecutivo, por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores, retiró su pedido de acuerdo el 2 de diciembre de 2019, “para ver si aquellos que critican el acuerdo tienen el mismo texto que el firmado por la Cancillería”.
Hasta la fecha de cierre de esta edición el pedido de ratificación no se ha vuelto a presentar.
Por la redacción

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